daniel amaya
Poeta fiel al portal
El llanto de los pesares,
la realidad de mis cadenas,
la conciencia es una pobre franja
en lo tardíos amaneceres.
En cada triste mañana
el sueño cautiva mi demencia,
he de estar perdido
arrojado a la incertidumbre de un amor
pesado como un alud en la espalda.
La sensación de desahogo es frágil
en cada minuto que permanezco con vida,
intimida un rapaz la noche mía,
palpita terror quedándose conmigo.
La dura roca detrás de mi ventana
espera el frío, drama de la noche
donde solo me apego a mi deforme cama,
transportándome como luz al lúgubre,
jugueteo con los oscuros rincones
donde me visitan espectros y aparecidos,
de allí termino sonriendo con el gato de mi casa
quien recela mejor la realidad
que quienes hemos vivido toda la vida en ella...
la realidad de mis cadenas,
la conciencia es una pobre franja
en lo tardíos amaneceres.
En cada triste mañana
el sueño cautiva mi demencia,
he de estar perdido
arrojado a la incertidumbre de un amor
pesado como un alud en la espalda.
La sensación de desahogo es frágil
en cada minuto que permanezco con vida,
intimida un rapaz la noche mía,
palpita terror quedándose conmigo.
La dura roca detrás de mi ventana
espera el frío, drama de la noche
donde solo me apego a mi deforme cama,
transportándome como luz al lúgubre,
jugueteo con los oscuros rincones
donde me visitan espectros y aparecidos,
de allí termino sonriendo con el gato de mi casa
quien recela mejor la realidad
que quienes hemos vivido toda la vida en ella...
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