Blas de Carmelo
Poeta recién llegado
Hoja verde,
sonido dorado,
relaja mis oídos,
susurros de encanto.
Fiel a la brisa,
el olor salvaje
apacigua a las fieras
bajo un gran manto.
Roza mis pies,
araña el placer,
despierto sentidos
entre dulces cantos.
Juega conmigo
el sol entre ramas,
me sigue mi sombra,
pequeña y atada.
Libero su alma,
me mira callada,
se altera, feliz,
abre las alas.
La amplitud le desborda,
le despierta,
le halaga.
Desaparece y me sigue
como pez en el agua.
Sonrío y me inquieta
si la oscuridad alarga.
Temo perder
mi sombra del alma.
—Paseo atado a mi perro—
sonido dorado,
relaja mis oídos,
susurros de encanto.
Fiel a la brisa,
el olor salvaje
apacigua a las fieras
bajo un gran manto.
Roza mis pies,
araña el placer,
despierto sentidos
entre dulces cantos.
Juega conmigo
el sol entre ramas,
me sigue mi sombra,
pequeña y atada.
Libero su alma,
me mira callada,
se altera, feliz,
abre las alas.
La amplitud le desborda,
le despierta,
le halaga.
Desaparece y me sigue
como pez en el agua.
Sonrío y me inquieta
si la oscuridad alarga.
Temo perder
mi sombra del alma.
—Paseo atado a mi perro—