Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
La humanidad… al margen de ser la excusa perfecta… ¿Merece la pena?
Vamos a ver si de una vez nos entendemos…
Yo no tengo la culpa de que no oláis mis pedos.
Preferís anclaros en el juicio.
Pero no os preocupéis, el Juicio es algo mucho más serio y grave que esa minucia.
Es más, eso al lado del Juicio es disuadirme a Dios de ser Dios.
Es por ello que Dios es impersonal.
No me sean catetos, estoy siendo todo lo amable que quiero.
Como nadie me ha echado un mal de ojo -Solo Dios puede verlo de esta manera-.
Es por ello que en la vida serán lectores a mi altura.
Muro de las lamentaciones solo hay uno.
¿?
Leer a Dios es como conducir borracho:
Te hacen soplar.
No mis letras.
Lo que tú imaginas que hay detrás de ellas.
¿He dado en el clavo?
Será que me han crucificado.
Ahora bien, podemos darle la vuelta.
No crucificar a Dios de espaldas, no.
Ésa no es la idea.
Que Dios escriba es como jugar al Simon dice.
Solo que sin Simon y sin dice.
Y es que crucificar a Dios lo hace Él solito con su estilo.
Vamos a ver si de una vez nos entendemos…
Yo no tengo la culpa de que no oláis mis pedos.
Preferís anclaros en el juicio.
Pero no os preocupéis, el Juicio es algo mucho más serio y grave que esa minucia.
Es más, eso al lado del Juicio es disuadirme a Dios de ser Dios.
Es por ello que Dios es impersonal.
No me sean catetos, estoy siendo todo lo amable que quiero.
Como nadie me ha echado un mal de ojo -Solo Dios puede verlo de esta manera-.
Es por ello que en la vida serán lectores a mi altura.
Muro de las lamentaciones solo hay uno.
¿?
Leer a Dios es como conducir borracho:
Te hacen soplar.
No mis letras.
Lo que tú imaginas que hay detrás de ellas.
¿He dado en el clavo?
Será que me han crucificado.
Ahora bien, podemos darle la vuelta.
No crucificar a Dios de espaldas, no.
Ésa no es la idea.
Que Dios escriba es como jugar al Simon dice.
Solo que sin Simon y sin dice.
Y es que crucificar a Dios lo hace Él solito con su estilo.