Bajo el paraguas de un sueño
queriendo ser poetisa
me convertí en aprendiza
y ahí se quedó mi empeño.
Hay poemas que desdeño
pues su verso intrascendente
delata una musa ausente,
y mi pluma desolada
calza una rima forzada
que solo a la norma atiende.
Hay días en que el rimar
parece salir del alma,
mas otros pierdo la calma
por no poderlo lograr.
¿A dónde ha ido a parar
esa musa traicionera?
¡Ay!, qué nueva ventolera
habrá arrastrado a la ingrata;
espero que esa insensata
regrese por primavera.
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