eran las 6:18 pm de una puta tarde
en la que el sol seguía masticando las piedras
y los parpados de este animalito tropical,
era un viernes vestido de trabajo voluntario
guardia obrera
y consignas sin mas función que aburrir, como todo buen pasado,
era yo
vigilando la integridad física y moral de los baños de la tercera planta
escoltado por paredes blancas
que habían sido víctimas del grafito adolescente
en las que se leían exquisitos aforismos
tales como:
Rudi, tu pinga es mi brújula.
Ramoncito, usted es una reverenda yegua desfondada por las tapas.
Kati y Pedrito = diente y sarro
¡Encontré el unicornio de Silvio!… pero lo siento, lo acabo de cagar.
Yumisisleidis… las mas locota de la primera fase del socialismo
Rainer singaoooooooooooo!!!!
era el piso de mosaicos leprosos
la halitosis de un baño con depresión
unos gorrioncitos fajándose por el culo de una gorrioncita
unas lagartijas emboscando
a las moscas que babeaban un mojón de proteína vegetal
el tercer curso introductorio a la soledad que estaba cursando
un par de tetas desconocidas subiendo las escaleras
el silencio mustio que entonaba el ocaso
el par de tetas que seguían trotando en contra de la gravedad
los versos del capitán anclados en mis rodillas
¿!… y de quien coño eran ese par de tetas!?
--Me llamo Rosa y soy comunista –dijo mirando con interés mis rodillas.
y ya las tetas tenían nombre e ideología
y un par de ojos tan verdes como la más colombiana de las marihuanas
y labios que se merecían más que una buena eyaculación
y un par de nalgas que no cabían en el currículo de mi cartografía
y en fin… rosa la comunista, estaba buenísima.
--Mi papi me nombró así por la Luxemburgo –agregó interrogando el calibre de mis muslos.
y yo le dije que me llamaba Marcos
y que lo único útil que sabía hacer era leer poesía
que tenia 42 dientes ( dos molares con caries)
15 años, de los cuales, había pasado 4 leyendo a Neruda
que era hijo único, y que por lo tanto le tenia miedo a la oscuridad
que mi mamá no estudio medicina
porque un espermatozoide había escapado a la fauces del DIU
y por eso quería ser medico
además, para parecerme un poco más al Che, claro…
--¿Neruda era comunista? —inquirió sin perder de vista mis piernas.
entonces le respondí que mi poema preferido era Walking Around
que Estravagario tenía buenas raíces
que me había masturbado a cuentas de María Antonieta Hagenaar
que odiaba la hidrocefalia sin saber que era
porque le había matado una hija a ese genio
que después de las Odas me había decido a escribir
que…
--¿era o no comunista? – gritó sacándome de mi apología.
--pues, hummm… si —respondí intimidado-- un poco creo, milito por los años…
--ya, bien, lo quiero escuchar –dijo parcamente.
--Ok…
--Mañana te quiero con ese libro que tienes en las piernas en la cátedra de Marxismo a los 9:23 PM… necesito un poeta, o alguien que sepa leer poesía. Y de paso –arqueó sus cejas-- ¿para que cojones sirve la poesía?
fueron sus últimas y largas y tajantes palabras...
y yo me fui a soñar con Neruda
y las nalgas de Rosita la práctica
imaginando nuestras manos
anudadas sobre el “El Capital” y los “Versos del Capitán”
viéndonos asaltar la utopía a punta de felicidad
nombrando a nuestro primogénito “Carlos Ernesto”
por Marx y Guevara, como es lógico
romper el record Guinness de trabajos voluntarios
sudar 40 años para tener el merito de cortarle las uñas a Fidel
amarnos sobre su revolución y mi vacío.
y la vi hablando con Yunier a las 4:13 pm
pero Yunier era el monitor de historia
y la vi intercambiando palabras con Juan el cocinero a las 6:02 pm
que también era militante del partido
y la vi prestando atención activa a las sílabas del profe de Marxismo a las 8: 32 pm
que tenía un larguísimo conocimiento de la dialéctica materialista…
solo superado (según lenguas disidentes) por la longitud de su pene.
A las 9:22 pm estaba el 6to Marcos de mi familia
parado frente a la cátedra de Marxismo
golpeé la puerta con el lomo de mi antología nerudiana
espere 32 milisegundos y 6 suspiros
hasta que algo parecido a la voz de mi Rosa dijo:
--Pase compañero Marquitos…
su voz perecía quebrada, afligida
¿sería que estaba recibiendo un regaño
de ese negro hijo de puta que enseñaba comunismo?
¿sería que me había convocado para ser el héroe de un rescate…?
con todo el impulso que había aprendido en las telenovelas
empuje esa puerta y…
entendí el por qué de la voz de mi Rosa:
no debe ser fácil hablar con el glande de Juan el cocinero
entre los incisivos
como que también debe ser un proeza encadenar palabras
con el mástil del profe de marxismo doblando por el colon transverso
y la lengua de Yunier bailando lambada con su clítoris.
--Recita algo Marcos —gritó acomodándose el pene de Juanito--. Lee lo que te de la gana, pero quiero poesía esta vez… dale, dale, daaaaaaaaaa!
Fueron las últimas palabras de Rosa la comunista…
ese día entendí que la función de la poesía
no solo era la de justificar una existencia tan estúpida como la nuestra
que el Marxismo también entraba por el culo
que no podía perder 4 años más rumiando aquellos versos tan irreales
que el amor sabe mejor en versión teórica que práctica
que ya era hora de escribir el primer poema…
aunque no fuese de amor
y tuviese el título de:
“Para una puta, hija de puta”
(de hace unos años...)
en la que el sol seguía masticando las piedras
y los parpados de este animalito tropical,
era un viernes vestido de trabajo voluntario
guardia obrera
y consignas sin mas función que aburrir, como todo buen pasado,
era yo
vigilando la integridad física y moral de los baños de la tercera planta
escoltado por paredes blancas
que habían sido víctimas del grafito adolescente
en las que se leían exquisitos aforismos
tales como:
Rudi, tu pinga es mi brújula.
Ramoncito, usted es una reverenda yegua desfondada por las tapas.
Kati y Pedrito = diente y sarro
¡Encontré el unicornio de Silvio!… pero lo siento, lo acabo de cagar.
Yumisisleidis… las mas locota de la primera fase del socialismo
Rainer singaoooooooooooo!!!!
era el piso de mosaicos leprosos
la halitosis de un baño con depresión
unos gorrioncitos fajándose por el culo de una gorrioncita
unas lagartijas emboscando
a las moscas que babeaban un mojón de proteína vegetal
el tercer curso introductorio a la soledad que estaba cursando
un par de tetas desconocidas subiendo las escaleras
el silencio mustio que entonaba el ocaso
el par de tetas que seguían trotando en contra de la gravedad
los versos del capitán anclados en mis rodillas
¿!… y de quien coño eran ese par de tetas!?
--Me llamo Rosa y soy comunista –dijo mirando con interés mis rodillas.
y ya las tetas tenían nombre e ideología
y un par de ojos tan verdes como la más colombiana de las marihuanas
y labios que se merecían más que una buena eyaculación
y un par de nalgas que no cabían en el currículo de mi cartografía
y en fin… rosa la comunista, estaba buenísima.
--Mi papi me nombró así por la Luxemburgo –agregó interrogando el calibre de mis muslos.
y yo le dije que me llamaba Marcos
y que lo único útil que sabía hacer era leer poesía
que tenia 42 dientes ( dos molares con caries)
15 años, de los cuales, había pasado 4 leyendo a Neruda
que era hijo único, y que por lo tanto le tenia miedo a la oscuridad
que mi mamá no estudio medicina
porque un espermatozoide había escapado a la fauces del DIU
y por eso quería ser medico
además, para parecerme un poco más al Che, claro…
--¿Neruda era comunista? —inquirió sin perder de vista mis piernas.
entonces le respondí que mi poema preferido era Walking Around
que Estravagario tenía buenas raíces
que me había masturbado a cuentas de María Antonieta Hagenaar
que odiaba la hidrocefalia sin saber que era
porque le había matado una hija a ese genio
que después de las Odas me había decido a escribir
que…
--¿era o no comunista? – gritó sacándome de mi apología.
--pues, hummm… si —respondí intimidado-- un poco creo, milito por los años…
--ya, bien, lo quiero escuchar –dijo parcamente.
--Ok…
--Mañana te quiero con ese libro que tienes en las piernas en la cátedra de Marxismo a los 9:23 PM… necesito un poeta, o alguien que sepa leer poesía. Y de paso –arqueó sus cejas-- ¿para que cojones sirve la poesía?
fueron sus últimas y largas y tajantes palabras...
y yo me fui a soñar con Neruda
y las nalgas de Rosita la práctica
imaginando nuestras manos
anudadas sobre el “El Capital” y los “Versos del Capitán”
viéndonos asaltar la utopía a punta de felicidad
nombrando a nuestro primogénito “Carlos Ernesto”
por Marx y Guevara, como es lógico
romper el record Guinness de trabajos voluntarios
sudar 40 años para tener el merito de cortarle las uñas a Fidel
amarnos sobre su revolución y mi vacío.
y la vi hablando con Yunier a las 4:13 pm
pero Yunier era el monitor de historia
y la vi intercambiando palabras con Juan el cocinero a las 6:02 pm
que también era militante del partido
y la vi prestando atención activa a las sílabas del profe de Marxismo a las 8: 32 pm
que tenía un larguísimo conocimiento de la dialéctica materialista…
solo superado (según lenguas disidentes) por la longitud de su pene.
A las 9:22 pm estaba el 6to Marcos de mi familia
parado frente a la cátedra de Marxismo
golpeé la puerta con el lomo de mi antología nerudiana
espere 32 milisegundos y 6 suspiros
hasta que algo parecido a la voz de mi Rosa dijo:
--Pase compañero Marquitos…
su voz perecía quebrada, afligida
¿sería que estaba recibiendo un regaño
de ese negro hijo de puta que enseñaba comunismo?
¿sería que me había convocado para ser el héroe de un rescate…?
con todo el impulso que había aprendido en las telenovelas
empuje esa puerta y…
entendí el por qué de la voz de mi Rosa:
no debe ser fácil hablar con el glande de Juan el cocinero
entre los incisivos
como que también debe ser un proeza encadenar palabras
con el mástil del profe de marxismo doblando por el colon transverso
y la lengua de Yunier bailando lambada con su clítoris.
--Recita algo Marcos —gritó acomodándose el pene de Juanito--. Lee lo que te de la gana, pero quiero poesía esta vez… dale, dale, daaaaaaaaaa!
Fueron las últimas palabras de Rosa la comunista…
ese día entendí que la función de la poesía
no solo era la de justificar una existencia tan estúpida como la nuestra
que el Marxismo también entraba por el culo
que no podía perder 4 años más rumiando aquellos versos tan irreales
que el amor sabe mejor en versión teórica que práctica
que ya era hora de escribir el primer poema…
aunque no fuese de amor
y tuviese el título de:
“Para una puta, hija de puta”
(de hace unos años...)
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