Jonatan Segen
Poeta recién llegado
Leyendo un poco cansado
En apacible y llano silencio
Descubrí un tiempo lejano
Del que no guardo recuerdo
Épocas sombrías y oscuras
¡Qué sensación de desprecio!
Donde el hombre no fue Hombre
Tan solo un lobo siniestro
Huyendo de la alegría
De la luz y del silencio
Ocultándose del día
Para no hallarse descubierto
Y aunque él quería negarlo
Nadie podía socorrerlo
Pues su propia alma afligida
Era la causa de su tormento.
Mantenía sepultados
Sus más puros pensamientos.
Pero todo acabaría.
Después de tanta pobreza
Rondando mentes y cuerpos
Una dulce melodía,
Como sonata de Orfeo,
Transformó el pantano espeso
De Ogros y bestias gimiendo,
En un edén de alegría,
Donde sus dones y talentos
Eran su elixir de vida.
Bajo un sol resplandeciente
Rostros de ingenua alegría,
Bellas damas al atardecer
Hombres que trabajan por placer
No por un falso deber
Si no por amor a su vida.
Donde todo tiene sentido
Él labraba su fortuna
Desviando el poder del cauce
Hacia sus metas más puras.
Haré lo que tenga que hacer
Para que esta melodía
De olvidada partitura, acallada y aborrecida,
Sea la única que adviertas, Salome mi dulce ninfa,
Al despertar cada día.
En apacible y llano silencio
Descubrí un tiempo lejano
Del que no guardo recuerdo
Épocas sombrías y oscuras
¡Qué sensación de desprecio!
Donde el hombre no fue Hombre
Tan solo un lobo siniestro
Huyendo de la alegría
De la luz y del silencio
Ocultándose del día
Para no hallarse descubierto
Y aunque él quería negarlo
Nadie podía socorrerlo
Pues su propia alma afligida
Era la causa de su tormento.
Mantenía sepultados
Sus más puros pensamientos.
Pero todo acabaría.
Después de tanta pobreza
Rondando mentes y cuerpos
Una dulce melodía,
Como sonata de Orfeo,
Transformó el pantano espeso
De Ogros y bestias gimiendo,
En un edén de alegría,
Donde sus dones y talentos
Eran su elixir de vida.
Bajo un sol resplandeciente
Rostros de ingenua alegría,
Bellas damas al atardecer
Hombres que trabajan por placer
No por un falso deber
Si no por amor a su vida.
Donde todo tiene sentido
Él labraba su fortuna
Desviando el poder del cauce
Hacia sus metas más puras.
Haré lo que tenga que hacer
Para que esta melodía
De olvidada partitura, acallada y aborrecida,
Sea la única que adviertas, Salome mi dulce ninfa,
Al despertar cada día.