Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Con sus calles oscuras
y sus casas sombrías.
Donde el ave nocturna acecha esperanzas,
pero su canto no roba esa luz,
la luz de mi gente vieja
y sus viejas querencias,
de mi gente joven
y sus jóvenes promesas.
Este es mi pueblo.
De días calurosos
en meses de inviernos.
De noches frías
en veranos inclementes,
tan lleno de lluvia y tan lleno de sol
que moja los cantos y seca las voces.
Tan pequeño y tan grande
con su cielo azul
que mira claveles.
Hay manos nuevas recogiendo frutos,
y rostros de infantes manchados con mango,
con sonrisas limpias
y pies curtidos.
Tanta miseria y tanta patrimonio,
que punza en los ojos
que lo ven, y lloran.
Este es mi pueblo
y cuando estoy lejos,
¡volver jamás!.
Cuando estoy allá
¡dejarlo nunca!...
y sus casas sombrías.
Donde el ave nocturna acecha esperanzas,
pero su canto no roba esa luz,
la luz de mi gente vieja
y sus viejas querencias,
de mi gente joven
y sus jóvenes promesas.
Este es mi pueblo.
De días calurosos
en meses de inviernos.
De noches frías
en veranos inclementes,
tan lleno de lluvia y tan lleno de sol
que moja los cantos y seca las voces.
Tan pequeño y tan grande
con su cielo azul
que mira claveles.
Hay manos nuevas recogiendo frutos,
y rostros de infantes manchados con mango,
con sonrisas limpias
y pies curtidos.
Tanta miseria y tanta patrimonio,
que punza en los ojos
que lo ven, y lloran.
Este es mi pueblo
y cuando estoy lejos,
¡volver jamás!.
Cuando estoy allá
¡dejarlo nunca!...