CATINA
Poeta fiel al portal
Otro día igual y siempre con lo mismo,
me mata el desaliento con olor a café amargo.
No encuentro a nadie que confabule con mi alma.
Entre la fecha y la hora, todos corren como locos.
Entre el viaje al extranjero de la hija de mi amigo,
y el magister de derecho del resplandeciente señor juez,
el televisor gigante de Víctor y las cuotas que le quedan por pagar
la infidelidad de Laura, según ella por venganza…
No encuentro a nadie que confabule con mi alma.
Las corbatas relucientes y zapatos bien lustrados,
me consumo en este intento,
no hablan de nada que no este escrito en alguna parte o en los códigos.
Saben todo, sobre reglas y procedimientos
y se quedan tan perplejos ante una preguntan tan normal.
Dime Víctor ¿de qué llenas tu alma?,
se rasca la cabeza, sonríe…
él es encantador, pero de seguro no ha estudiado sobre el tema.
Es difícil convivir con estos…
tengo dos alternativas,
¿soy yo un espíritu?, o ellos están muertos….
me mata el desaliento con olor a café amargo.
No encuentro a nadie que confabule con mi alma.
Entre la fecha y la hora, todos corren como locos.
Entre el viaje al extranjero de la hija de mi amigo,
y el magister de derecho del resplandeciente señor juez,
el televisor gigante de Víctor y las cuotas que le quedan por pagar
la infidelidad de Laura, según ella por venganza…
No encuentro a nadie que confabule con mi alma.
Las corbatas relucientes y zapatos bien lustrados,
me consumo en este intento,
no hablan de nada que no este escrito en alguna parte o en los códigos.
Saben todo, sobre reglas y procedimientos
y se quedan tan perplejos ante una preguntan tan normal.
Dime Víctor ¿de qué llenas tu alma?,
se rasca la cabeza, sonríe…
él es encantador, pero de seguro no ha estudiado sobre el tema.
Es difícil convivir con estos…
tengo dos alternativas,
¿soy yo un espíritu?, o ellos están muertos….
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