Mi sangre

penabad57

Poeta veterano en el portal
Llevo la condena de un río en mi interior.
Un río que matiza su colorido: púrpura, rojo,
carmesí, grana, y si permanece visible, ocre.
Fluye con la química asombrosa de la vida,
navega entre vísceras, músculos, capilares
como algas, su canal azul se ramifica sobre
pieles de infancia- apenas un hilo-, juventud
-alegría en el cauce-, madurez-sosegado tránsito-,
en el presagio de la finitud se alza con el grosor caudaloso
del invierno. Millones de veces mi corazón impulsó
su condición de lago, la quería torrente, semilla
de oxígeno, respiración regular en el meteoro
de los instantes. Y si la herida, el trauma, un golpe
de azar, rompen su equilibrio, ella cae, se vierte
en cascada roja para, al fin, ser de verdad río,
y morir como un río, en el océano del tiempo.

 
Última edición:
Millones de veces mi corazón impulsó
su condición de lago, la quería torrente, semilla
de oxígeno, respiración regular en el meteoro
de los instantes. Y si la herida, el trauma, un golpe
de azar, rompen su equilibrio, ella cae, se vierte
en cascada roja para, al fin, ser de verdad río,
y morir como un río, en el océano del tiempo.

Cito el final porque además de ser conmovedor, es la parte de la obra donde la protagonista escarlata adquiere una entidad que toca los sentimientos.
Felicitaciones, como siempre.
Un abrazo.
 
Llevo la condena de un río en mi interior.
Un río que matiza su colorido: púrpura, rojo,
carmesí, grana, y si permanece visible, ocre.
Fluye con la química asombrosa de la vida,
navega entre vísceras, músculos, capilares
como algas, su canal azul se ramifica sobre
pieles de infancia- apenas un hilo-, juventud
-alegría en el cauce-, madurez-sosegado tránsito-,
en el presagio de la finitud se alza con el grosor caudaloso
del orgullo. Millones de veces mi corazón impulsó
su condición de lago, la quería torrente, semilla
de oxígeno, respiración regular en el meteoro
de los instantes. Y si la herida, el trauma, un golpe
de azar, rompen su equilibrio, ella cae, se vierte
en cascada roja para, al fin, ser de verdad río,
y morir como un río, en el océano del tiempo.
Millones de veces mi corazón impulsó / su condición de lago...

He mirado el largo de mi brazo y sentí la regularidad de esas piraguas que se pierden en el horizonte y luego vuelven. Pienso al leer estas magníficas letras -¡vaya si lo son!- que el mejor oficio de la sangre es arder y derramarse. Es el pulso mismo del cosmos.

Gracias, amigo Penabad. Va mi cordial abrazo.
 
Millones de veces mi corazón impulsó / su condición de lago...

He mirado el largo de mi brazo y sentí la regularidad de esas piraguas que se pierden en el horizonte y luego vuelven. Pienso al leer estas magníficas letras -¡vaya si lo son!- que el mejor oficio de la sangre es arder y derramarse. Es el pulso mismo del cosmos.

Gracias, amigo Penabad. Va mi cordial abrazo.
Gracias a ti, Pedro, por leer y por el bonito comentario. Un abrazo.
 

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