Lissethe Ruemar
Poeta recién llegado
En la aurora del infinito firmamento
Brilla una estrella sin sombra,
Cuando la oscuridad huye como espanto,
Un faro de luz me alumbra.
Vuelo con alas de papeles blancos,
Y caigo en un paisaje tranquilo,
Donde escucho voces y sutiles ecos,
Que son respuestas que vienen del cielo.
Medito, borro y oculto.
El misterio de un pálido silencio,
Cuando a la vez sale un eco abrupto,
Que revela los dardos del vicio.
A pesar de las dificultades y miedos,
Existen soluciones previas,
Que son oportunos remedios
Y salutaciones savias.
Es un sueño, una visión que anhelo,
Un plan trazado en el corazón y el alma,
Es lo que impacta y estremece el suelo,
Cuando piso tierra de paz y calma.
Brilla una estrella sin sombra,
Cuando la oscuridad huye como espanto,
Un faro de luz me alumbra.
Vuelo con alas de papeles blancos,
Y caigo en un paisaje tranquilo,
Donde escucho voces y sutiles ecos,
Que son respuestas que vienen del cielo.
Medito, borro y oculto.
El misterio de un pálido silencio,
Cuando a la vez sale un eco abrupto,
Que revela los dardos del vicio.
A pesar de las dificultades y miedos,
Existen soluciones previas,
Que son oportunos remedios
Y salutaciones savias.
Es un sueño, una visión que anhelo,
Un plan trazado en el corazón y el alma,
Es lo que impacta y estremece el suelo,
Cuando piso tierra de paz y calma.