Este ya te lo comentó Luis Miguel Rubio, pero no me resisto a darte la razón sobre el primer verso, porque pienso que en los versos cortos este tipo de sílabas son correctas /ñohay/ que sería una sinalefa triple en sílaba tónica precedida de otra sílaba tónica, lo cual parecería que la desaconseja, excepto por el hecho de que se trata de octosílabos y de los octosílabos hace uno lo que un sayo de una capa. Un saludo.
Vaya, cómo ha reaparecido después de años esta encantadora décima, como la luna cuando reaparece tras completar su ciclo. La acabo de ver ahora y me encuentro con este comentario de Luis Miguel que tiene mucho que ver con lo que yo hace poco llamaba orgía de vocales (sinalefas triples).
Esa licencia para ser más permisivos con el octosílabo por el hecho de ser más corto no me gusta nada. El oído siempre tendrá algo que decir, y la elección siempre tiene que buscar la calidad de la expresión. En otras palabras: el criterio no puede ser el mero ajuste de sílabas.
De hecho hace poco encontré un llamativo ejemplo al respecto de este asunto. Se trata del último verso de la estrofa 53 del Polifemo de Góngora (y sí, ya lo digo yo: cito continuamente a Góngora porque en él podemos encontrar ejemplos y contraejemplos para todo; igual que en Matemáticas ocurre lo mismo con las matrices cuadradas de orden 2 ;-). Copio la segunda mitad de la estrofa y marco en negrita el triple encuentro vocálico:
Miréme, y lucir vi un sol en mi frente,
cuando en el cielo un ojo se veía:
neutra el agua dudaba a cuál fe preste,
o al cielo humano, o al cíclope celeste.
Y recurro, una vez más, a la imprescindible obra de Dámaso Alonso para juzgar esta atrevida sinalefa triple:
Al llegar aquí hay que mencionar un acierto de Salcedo (y de algún otro comentarista [Díaz de Rivas; en nota a pie]. Dice éste, comentando el último endecasílabo de esta octava: "Cuidadosamente escribe D. Luis este verso, que parece largo, para significar la duda y suspensión del agua en este juicio". Contra la idea del siglo XIX y que todavía perdura en el XX, que alaba siempre los versos sólo por "fáciles" y "fluidos", vemos que un verso ese 8º, que sólo es endecasílabo si se anula la costosa sinalefa de tres vocales (o-o-a), puede ser extraordinariamente eficaz: en él el significante se asocia de una manera especial al significado, para reforzarle en su contenido. Versos de sinalefa difícil pueden -en determinadas condiciones- tener un valor expresivo: los poetas usan las violencias contra la medida, endureciéndola, para significar ya longitud, ya duración, ya aspereza, ya esfuerzo, etc... La crítica de los siglos XVIII y XIX -que aún colea- desconoció este hecho evidentísimo, que como se ve no ignoraban los críticos del siglo XVII (D. Alonso, Góngora y el Polifemo, Gredos, Madrid 1994, p. 593-594).
Destaco yo:
los poetas usan las violencias contra la medida [...] para...
Esa oración a mí me da mucho que pensar. Si me permitís podría generalizarla así:
los poetas usan las licencias para lograr un fin lícito en el poema. Por supuesto que la meditación sobre esta frase nunca se acaba; dura tanto como la vida del poeta.
Saludos.