Felipe Alandete
Poeta recién llegado
Comenzó... la mejor parte, la tuve en mis brazos cargado de pasión, ese instante, un retrato de todo lo que somos y de cuanto la amo. Pude sentir con veracidad su ser, su aroma. Me impregnó su encanto, a tal punto, que resultó imposible desvanecer el momento. Ella propuso lo esperado, fue alucinante sentir como nos estremecimos mutuamente, el ambiente se cargó de pasión, algunos besos se escaparon con mucha intensidad reflejando inmenso amor. Ambos sentimos nuestra intimidad con fervor, ella -quizás yo-, pidió llegar al acto final... Pero sólo sentí deseo de prorrogar todo hasta finalizar con el sentimiento que se encendía por dentro, se produjo un shock de sentimientos...