Laura Masvidal
Poeta recién llegado
No sé si puedo seguir así, no sé si puedo ser de otra manera... Aguardaré, me digo. Aguardaré, hasta que el tiempo haga de mí otra persona. No sé si debo, si hay otras formas... Me perderé, me digo. Me perderé en un vientre que arda como una raja llena de labios donde besar... me perderé como se pierde el virgo, entre un silencio y una niebla que no deja ver atrás. Cada noche hay un baile que me invita, miro a las venas en mis muñecas y luego al espejo... yo sé lo que no hay que hacer, sé también que se puede hacer... cada noche hay un baile que te conduce por los pasillos más oscuros, un coro de voces heridas que te lleva de la mano hasta el tejado y te deja sola en la cornisa para que juegues y te balancees. Hay igualmente una cama que te espera desde hace tiempo, en la que si te metes, encuentras aquéllo que consideras merecer; pero también puedes hallar el turbador secreto de tu padre... Se perderá, o quemará la goma de las ruedas de su coche para huir por la carretera lo más lejos posible... de su estela, de mí; quizá huya como quien debe echar un cadáver al río, debe callarse y ocultar tantos misterios que no caben en su boca y surgen suaves de sus labios como sangre. Quizá es solo una canción que merodea en la cabeza, quizá un film antiguo que envuelto en gris me ama como un viejo, o un sueño que tuve hace unos días... Vivo consciente de lo frágil que es cuanto tengo por aquí, que ese control que tanto me obsesiona es una quimera, la mentira de mi vida. Vivo sintiendo que se acota todo en un latido... me perderé, sé que me perderé. De un modo u otro me perderé.