alejandro guardiola
Poeta adicto al portal
He roto mi puñal en retirada
con los ojos clavados en el suelo
y lloro por las cosas de mi tierra
con blancas tumbas de marfil gastadas
Por las calles pobladas de tinieblas
recorren los fantasmas del pasado
aquellos que por muchos son odiados
aquellos hoy por otros olvidados
El reflejo del agua en un espejo
los castillos en ruinas del otrora
aquella voz perdida entre las sombras
por un ayer tan triste y tan cercano
Un pasado quizás de sombras lleno
por un manto de luz desconocido
como la rosa que marchita el viento
o aquel junco que el viento no lo rompe
Fuiste siempre de todos admirada
aunque muchos tal vez no comprendieron
la llamada a los hijos de su tierra
de una tierra manchada de tristeza
Los dueños del poder siempre deliran
buscando en su elocuencia, cosa buena
el jugar a dar luz con sus palabras
que con ansia alimentan la baraja
Ese breve resplandor que nos define
ese ir y volver del hombre honrado
en la barca de un tiempo sin fronteras
o en aras de una aurora que no llega
Parece detenerse el pensamiento
en este nuestro mundo sin mañana
y yo me digo Señor, hasta cuando
vivirá el hombre libre encarcelado
con los ojos clavados en el suelo
y lloro por las cosas de mi tierra
con blancas tumbas de marfil gastadas
Por las calles pobladas de tinieblas
recorren los fantasmas del pasado
aquellos que por muchos son odiados
aquellos hoy por otros olvidados
El reflejo del agua en un espejo
los castillos en ruinas del otrora
aquella voz perdida entre las sombras
por un ayer tan triste y tan cercano
Un pasado quizás de sombras lleno
por un manto de luz desconocido
como la rosa que marchita el viento
o aquel junco que el viento no lo rompe
Fuiste siempre de todos admirada
aunque muchos tal vez no comprendieron
la llamada a los hijos de su tierra
de una tierra manchada de tristeza
Los dueños del poder siempre deliran
buscando en su elocuencia, cosa buena
el jugar a dar luz con sus palabras
que con ansia alimentan la baraja
Ese breve resplandor que nos define
ese ir y volver del hombre honrado
en la barca de un tiempo sin fronteras
o en aras de una aurora que no llega
Parece detenerse el pensamiento
en este nuestro mundo sin mañana
y yo me digo Señor, hasta cuando
vivirá el hombre libre encarcelado