compositor3
Poeta recién llegado
Eme aquí vislumbrando las estrellas,todo esta tan sereno, tan calmo tan misterioso, solo el susurro de mi tristeza se desparramaba en el oscuro incierto de la noche.
Mis ojos zigzagueaban y el sueño importuno se desgradaba en mi memoria indeficiente.
¡Que extraña noche! que promiscua manifestación cubría mi encanto y escudriñaba mis sentimientos.
¡Oh!que sol inasequible ahogaba la serenidad de mis sonrisa y la suave mirada de mi alma.
¡Ah! tiempo y espacio es solo ahora mi alma, mi ser enrojecido en el sangriento crepúsculo de mis días.
Tiempo que no encuentra en si, si no el susurro de su nombre y la desdicha de caer en el pecado de la serpiente que no hizo mas que ensortijar a Eva para triturizar el flemifero sentimiento de Adán.
Espacio que a la nada se torna dejando en cada estrella el juguete de la luz diminuta y la sombra del sarcasmo mas audaz en los indispensables reflejos de tu luz inapagable.
Pero hoy no te escribo a ti, ni a tus amortizadas obras; hoy le escribo a la tristeza y ami compañera la soledad, no con palabras diminutas cuya veracidad se deshace en el espacio, no con palabras del sentimiento, ni con palabras de la razón; hoy escribo con palabras minuciosas de mi estrecho corazón, y trato de circunscribir tu nombre al mas mínimo ápice para fluir en amor.
autor: andrés d león.
Mis ojos zigzagueaban y el sueño importuno se desgradaba en mi memoria indeficiente.
¡Que extraña noche! que promiscua manifestación cubría mi encanto y escudriñaba mis sentimientos.
¡Oh!que sol inasequible ahogaba la serenidad de mis sonrisa y la suave mirada de mi alma.
¡Ah! tiempo y espacio es solo ahora mi alma, mi ser enrojecido en el sangriento crepúsculo de mis días.
Tiempo que no encuentra en si, si no el susurro de su nombre y la desdicha de caer en el pecado de la serpiente que no hizo mas que ensortijar a Eva para triturizar el flemifero sentimiento de Adán.
Espacio que a la nada se torna dejando en cada estrella el juguete de la luz diminuta y la sombra del sarcasmo mas audaz en los indispensables reflejos de tu luz inapagable.
Pero hoy no te escribo a ti, ni a tus amortizadas obras; hoy le escribo a la tristeza y ami compañera la soledad, no con palabras diminutas cuya veracidad se deshace en el espacio, no con palabras del sentimiento, ni con palabras de la razón; hoy escribo con palabras minuciosas de mi estrecho corazón, y trato de circunscribir tu nombre al mas mínimo ápice para fluir en amor.
autor: andrés d león.
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