Osmara Cantero
Poeta adicto al portal
Quise encontrar algo especial, que renovara mi aliento
pobre de mí que no puedo dejar de ser la poesía,
abrí mis alas, y me fui dejando llevar por el viento
convertida en crepúsculo, lentamente atardecía.
Quise encontrar caprichosa, del arcoiris su final
y solo encontré gotas de lluvia, jugando a ser pintoras
que traviesas atrapaban, los rayos en su costal
convirtiéndolos de pronto en la bellísima aureola.
Fui a buscar la verdad, de la juventud renovada
después de tanto buscar, al fin llegué donde ella
era muy tarde, ya nada podía hacer, estaba agotada
volví al camino desolada, para seguir otra huella.
Me fui a la inmensidad, para encontrar el lucero
luz brillante y singular, de adiamantado broche
viajé hasta el infinito, recorrí el universo entero
pero por más que busqué, encontré sólo la noche.
Me fui a buscar las musas, y las encontré reunidas
pero tan entretenidas, en su absurda competencia
era tal la discusión, que en sus idas y venidas
ni se fijaron en mí, ignoraron mi presencia.
Buscaba un mito, y encontré un unicornio plateado
pastando apaciblemente, con su hidalguía real
ya casi iba a tocarlo, pero ¡ay! un rayo desdichado
sin saber, puso el sol en mi rostro, y me hizo despertar.
"SI ALGUIEN VE UN UNICORNIO PLATEADO
POR FAVOR DIGANLE QUE YO LO BUSCO
NO LE HAGAN DANO
pobre de mí que no puedo dejar de ser la poesía,
abrí mis alas, y me fui dejando llevar por el viento
convertida en crepúsculo, lentamente atardecía.
Quise encontrar caprichosa, del arcoiris su final
y solo encontré gotas de lluvia, jugando a ser pintoras
que traviesas atrapaban, los rayos en su costal
convirtiéndolos de pronto en la bellísima aureola.
Fui a buscar la verdad, de la juventud renovada
después de tanto buscar, al fin llegué donde ella
era muy tarde, ya nada podía hacer, estaba agotada
volví al camino desolada, para seguir otra huella.
Me fui a la inmensidad, para encontrar el lucero
luz brillante y singular, de adiamantado broche
viajé hasta el infinito, recorrí el universo entero
pero por más que busqué, encontré sólo la noche.
Me fui a buscar las musas, y las encontré reunidas
pero tan entretenidas, en su absurda competencia
era tal la discusión, que en sus idas y venidas
ni se fijaron en mí, ignoraron mi presencia.
Buscaba un mito, y encontré un unicornio plateado
pastando apaciblemente, con su hidalguía real
ya casi iba a tocarlo, pero ¡ay! un rayo desdichado
sin saber, puso el sol en mi rostro, y me hizo despertar.
"SI ALGUIEN VE UN UNICORNIO PLATEADO
POR FAVOR DIGANLE QUE YO LO BUSCO
NO LE HAGAN DANO
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