El tiempo en su paso frugal acorta la vida cada segundo y remisamente los recuerdos van dejando todo en él, las remembranzas se hacen cada vez mas distantes, se alejan unas de otras en el lecho de los sueños, y se va oscureciendo el pasillo de la vida dejando fragmentados hilos que unen fantasmas, disfrutando de una sonrisa sin sentido, de una mirada en el horizonte sin mirar, vacíos que frecuentan pasos de no saber a donde ir, los recuerdos se pierden en el vaivén de la vida, aparentes ideas de una realidad pasada, solo nos queda sonreír permaneciendo en decadente mutismo hasta el mismísimo tiempo de la muerte.
Última edición: