Aún no se lo que ocurrió aquel septiembre maldito, teníamos previsto un viaje a Roma, nunca había salido de España, y apareció, inesperadamente esa fea enfermedad, que a casi nadie le gusta nombrar, y que a todos nos cuesta, un maldito cáncer traicionero, por no avisar hasta que estaba hasta en los huesos...
Cuatro días metida en el hospital, día y noche, fui dos horas a casa a descansar, te dejé con tu hermano, y al coger el taxi, el conductor me preguntó que cómo me había tratado la vida, me quedé pensativa y le respondí- ¡no me puedo quejar! ¡Cariño! Aunque siempre lo había sabido, me había dado cuenta de lo afortunada que soy por haberte conocido, de tenerte a mi lado, de cuidarte y de saber que tenemos toda una vida por delante...
...Continuará...
Cuatro días metida en el hospital, día y noche, fui dos horas a casa a descansar, te dejé con tu hermano, y al coger el taxi, el conductor me preguntó que cómo me había tratado la vida, me quedé pensativa y le respondí- ¡no me puedo quejar! ¡Cariño! Aunque siempre lo había sabido, me había dado cuenta de lo afortunada que soy por haberte conocido, de tenerte a mi lado, de cuidarte y de saber que tenemos toda una vida por delante...
...Continuará...