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Mi vida en momentos. Capítulos 1-2-3 - "en redacción"

Tema en 'Relatos extensos (novelas...)' comenzado por Mel., 12 de Julio de 2017. Respuestas: 3 | Visitas: 429

  1. Mel.

    Mel. Poeta recién llegado

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    Mi vida en momentos.

    No hay nada como volver la vista atrás en el tiempo, puede parecer que nuestra vida es sencilla, y es lógico, si pensamos en todas las películas, libros e historias que nos han contado o hemos conocido, pero, y si buscamos nuestras pequeñas microhistorias, aquellas que nos ocurrieron, las buenas y malas, es igual, seguro que podemos ver nuestra vida en flashes.

    Lo que intentaré contar son mis pequeñas realidades, pequeñas historias que seguramente bajo el prisma de la escritura y el tiempo transcurrido no van a ser totalmente exactas.

    Nos historias sin conexión, salvo que son sobre mí mismo y mis experiencias, no van a tener un orden determinado porque van a ser escritas según vayan surgiendo los recuerdos que crea que merecen contarse.

    No tengo más intención que entretener, pero si os aseguro que muchas de las historias que os voy a contar os van a parecer surrealistas...

    Os agracederé si os me decís si os gustan o no las pequeñas historias que iré compartiendo, por lo que ponen las normas en privado no se puede hasta que no esté finalizada la obra, pero si quereís me poneis un mensaje privado y me anima más a escribir.
     
    #1
    Última modificación: 21 de Julio de 2017
  2. Mel.

    Mel. Poeta recién llegado

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    CAPÍTULO-01 - Mi primer viaje

    Viaje de fin de curso, por fin hemos terminado COU y hay dos alternativas, viaje a Yugoslavia o a Mallorca. Votamos en clase, pero como parece que empiezan los problemas en Yugoslavia, la votación finalmente se decide por amplia mayoría por Mallorca, la acción transcurre en una de las fiestas a las que fui y que terminó posteriormente en el hotel.

    Entramos en una fiesta después de estar dando tumbos en un autocar desde el hotel hasta una discoteca, como estamos en Mallorca, todo lleno de españoles y extranjeros, ni que decir tiene que del idioma inglés en aquel momento no me enteraba de nada. Nada más entrar en la fiesta me cruzo con dos inglesas y una de las chicas me coge la mano y me va llevando por diferentes salas, la pobre amiga inglesa se había equivocado y pensaba que era la mano de su amiga, imaginaros viéndome correr por la sala de la mano de una chica que no conocía sin soltarla, duró unos 15 segundos, hasta que su amiga nos alcanzó y paró la carrera, algo me dijeron, pero no entendía nada, igual me podían haber hablado en chino. Eso sí, mi felicidad no podía superarse, está claro que las cosas más sencillas son las mejores, 15 minutos de gloria con mis amigos.

    Ya de vuelta en el autobús, un par de chicas que estaban en nuestro hotel empezaron a charlar conmigo y seguimos charlando hasta llegar al hotel.

    Me dijeron si quería ir a su habitación, por supuesto que acepte encantado. Llegue a su habitación y nos sentamos en su cama, al ser un hotel, ya sabéis, una silla y una cama, nada más. Eran unas chicas catalanas, pero mientras estábamos hablando y yo me las prometía tan felices empezaron a llegar las amigas, en un visto y no visto me encontré en una habitación de hotel rodeado de chicas yo solo.

    Creo que eran unas ocho, pero estaba tan alucinado que no lo recuerdo con claridad. Ni que decir tiene que se me acabaron las palabras. Una de ellas empezó a acariciarme, la luz estaba encendida y todas estaban expectantes, todas digo, porque a mí me estaba entrando el pánico, con lo que las dije que seguía allí, pero con la luz apagada. Imaginar el cuadro, yo en medio de la cama, con dos chicas a cada lado tumbadas y otras tantas alrededor, luz fuera y en tres minutos de tener la luz apagada, yo acariciando el brazo de una de ellas, ocurrió lo lógico, paso mi momento de gloria, volvieron a encender la luz y después de una última charla sin sentido, me despedí de ellas y a mi habitación sin la gloria conquistada.

    No las volví a dirigir la palabra ni a buscarlas ningún otro día, del miedo que me entró. Ni que decir tiene que pocas veces he contado la historia por su final.

    Visto desde la perspectiva del tiempo piensas en lo que podías haber hecho diferente para que hubiera sido una noche inolvidable, pero creerme si os digo que el pánico y la incertidumbre de la inexperiencia no me dejaron reaccionar de otra forma.
     
    #2
    Última modificación: 19 de Abril de 2020
  3. Mel.

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    CAPÍTULO-02 - Una noche, casi una muerte

    Hay momentos que nos pueden marcar en nuestras vidas, uno de ellos me ocurrió en una noche de verano.

    La visa es un sucesión de días donde no suele ocurrir nada memorable, pero a veces, ocurre, no nos tiene porque marcar en nuestra vida, y a veces con los años lo terminamos olvidando.

    Pasó una noche de esas de los años 90, donde todos nos pasamos las noches de los fines de semana saliendo, bebiendo, bailando y como no intentando ligar.

    Esa noche fue especial, una de esas noches que estás feliz, que además no buscas a ninguna chica en especial. Pero apareció, como por encanto, una chica preciosa a hablar conmigo, preciosa. Una de esa noches extrañas, no la hice mucho caso, pensando que no había opciones, con lo que baile y me divertí al máximo.

    Pero pasaron las horas y al final, ella me busco, me encontró, porque a veces la indiferencia positiva hace maravillas, no hay nada como no intentarlo como para conseguirlo.

    Estuvimos juntos y lo pasamos bien, pero esa no es la historia.

    Al terminar la noche, nos despedimos y cogimos el coche, ese día yo no conducía y me llevo un amigo de mi hermano junto con otro amigo y dos chicas que no conocía.

    Yo estaba en mi mundo, solo podía pensar en la chica que acababa de conocer, quizá por eso no llegue a ver como estaban los demás, a veces, tenemos que estar más atentos, pero no siempre es fácil ver las señales, ese día no las vi.

    Yo iba detrás, en el lado derecho del coche, al lado de las dos chicas y ese día, no escuchaba a nada, ni a nadie.

    En el trayecto todos hablaban, en un momento, que siempre recordaré, llegamos a la cuesta de San Vicente, donde en la bajada hay una curva bastante cerrada, una vez pasada la Plaza de España.

    Mi amigo que no estaba conduciendo, le dió al freno de mano, el coche empezó una espiral de derrapes para después sorprendentemente dar una vuelta sobre si mismo.

    En un instante, donde la vida pasa dentro de ti, donde todo parece eterno, callada como estaba, solo oía los gritos al lado mío, el intento desesperado de hacerse con el coche del conductor.

    Y ahora sí, por primera vez en mi vida me sentí yo solo, pensando en que día más extraño me había tocado para morir, sin miedo, sin culpas, feliz a pesar de todo.

    Todo eso sentí, además, mientras el coche seguía girando, me sorprendía que no hubiera volcado, que los coches alrededor nos estaban esquivando y mirando por la ventana viendo como nos acercábamos a la acera, donde una farola me esperaba en mi lado del coche.

    Y mi pensamiento voló, increíblemente a una velocidad inusitada, pensando en mis padres, y en como puede acaba todo en un instante.

    Y mi vida acabo en un instante, y mi vida volvió a nacer de nuevo, el coche para a unos centímetros de la farola y ningún coche nos destrozo, intacto, como si hubiera sido un sueño, fue todo lo que ocurrió.

    Pero, yo esa día, durante unos segundos eternos desaparecí en mi mente, en mi cuerpo, no estaba y no importaba, todo estaba bien.

    Miedo a la muerte nunca lo he tenido, pero ese día, ese día, pensé que era muy pronto.

    Los gritos, el miedo en los demás , durante esos segundos fue terrorífico, yo en cambio lo viví con serenidad lamentando que quizá no era el momento por lo feliz que me sentía de irme de este mundo.

    Y le pregunte el porque, no tuvo una respuesta, estuvo a punto de matarnos a todos sin razón, sin explicación, simplemente ocurrió. Nunca sabré si quería morir ese día mi amigo, ni las razones que le llevaron a ello. al final de todas formas, que importa, porque no debemos olvidar que muchas veces las cosas ocurren al azar y a veces nos llegan a nosotros sin poder controlarlas.

    Esta es mi historia, sobre como me sentí, sobre como morí durante unos segundos, que fueron eternos.
     
    #3
  4. Mel.

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    CAPÍTULO-03 - Drogas y atracos.

    A muchos nunca nos ha tocado el mundo de las drogas y la violencia en nuestra vida, pero la realidad es que ha estado, está y estará en nuestro futuro en muchos momentos de nuestras vidas.

    Tengo unas pocas anécdotas sobre ello.

    -------------------------------
    Para la primera experiencia, os diré que era estaba en el colegio, creo que tendría unos 11 años, no más, el colegio tenía un gran campo de fútbol y unos terrenos muy grandes, había una vaya de protección que separaba la E.G.B. de B.U.P. Si hace ya muchos años de todo aquello.

    Tuve problemas con una asignatura y me tuve que quedar a clase a reforzarla, si, también existía en aquel entonces lo de reforzar las clases.

    Cuando termine, ya estaba empezando a anochecer y al día siguiente tenía un examen, con lo que me di prisa por cruzar el campo de fútbol para salir del colegio. Pero en medio del campo de fútbol, en la puerta de entrada de las instalaciones, había un figura de un chico junto en la puerta, seguí andando en su dirección, tampoco tenía ninguna alternativa ni importaba demasiado, pero justo cuando llegue a su altura,

    - Dame todo lo que tengas - Espeto sin miramientos.

    Dicho esto, saco una navaja y me mostró, moviéndose nerviosa por su mano.

    -Como- Mi cara de sorpresa lo dijo todo.

    Pensar en la situación, un chico saliendo del colegio con su mochila, después de un día largo, con clases de recuperación, con un examen a vista.

    - Si salgo de clase, como voy a llevar nada - Mi cara, más que miedo, reflejaba mi aturdimiento por la situación, justo en medio de la explanada del colegio, pensar que para salir del colegio todavía había que atravesar un pequeño pinar y los edificios de C.O.U. y B.U.P..

    - A ver, dame lo que tengas- Volvió a exigir.

    - De verdad, que tengo mucha prisa, que mañana tengo un examen - Respondí sin miramientos.

    - Ehhh - Dudó que decir.

    Me miro atentamente, se echo un poco al lado, bajo la navaja.

    Momento que aproveche para pasar a su lado y le dije - Bueno, pues hasta luego, de verdad que tengo mucha prisa.

    Acelere el paso y me marche dando grandes pasos, sin correr, pero rápido.

    No volví la vista atrás y pude salir por fin del colegio y dirigirme a casa.

    Llegue a casa y era uno de esos día que mi padre no había viajado, como sabían que estaba de exámenes, me pregunto directamente.

    - ¿Qué tal las clases?

    - Bien, muy bien. Respondí

    - Vale, pues vamos a repasar un poco - Dijo mi padre.

    Fui a la habitación , abrí la mochila y busque el libro.

    Rebusque en el interior, pero fui incapaz de encontrarlo, me empezó a entrar un cosquilleo en el estómago, nooo, pensé, no está, será posible.

    Salí de la habitación, me dirigí a mi padre.

    - No tengo el libro...Con miedo a lo que iban a decir.

    - Como. Respondió con un cabreo creciente

    - Pues ya puedes ir a buscarlo. Sin dudar me miro fijamente.

    Que hacer, decir lo que me había pasado, negarme, o hacer lo más fácil.

    - Ehh, pero, y si está cerrado. Dude, pero finalmente tome una decisión.

    - Bueno, voy corriendo y lo busco. Estaba claro que necesitaba el libro, decir algo a lo mejor no me hubieran dejado ir a buscarlo, así que decidí y sin esperar respuesta me fui corriendo de vuelta al colegio.

    Fui corriendo todo el camino, ya era noche profunda, una de esas noches con luna llena y con estrellas.

    Pase los pabellones y allí estaba de nuevo, en la puerta, pero ahora estaba con otro chico. Pensé, o por Dios, no haber dicho nada, ha hecho que este atracando a otro pobre chico...

    Sin dudar, seguí mi camino hasta la puerta y al llegar a los dos le dije.

    - Hola, soy yo de nuevo, pero tengo prisa. Ahora, sus caras reflejaron, una de miedo y otra de alucine.

    En este caso, salí corriendo de nuevo, demostrando que tenía prisa de verdad, aquí el miedo no me acompañaba ya, porque al haber estado unos minutos atrás en esa situación y tener otro objetivo me permitía comportarme de forma más temeraria. Lo más importante era poder llegar a la clase y que no estuviera cerrada.

    Llegue al pabellón, por suerte, estaban los de la limpieza, entre en mi clase, salí de nuevo corriendo con el libro y atravesé los pasillos de forma muy rápida, casi resbalando por el suelo mojado.

    Pero ahora, al llegar a la puerta de nuevo, no había nadie, supongo que el miedo cambio de manos y al atracador le llevo el diablo, por si acaso se me había ocurrido decir algo.

    Ahora, ya mas relajado, fui caminando rápido y llegue por fin a casa.

    A mis padres, como podéis imaginar, no les dije nada, por si acaso.

    Esta fue la primera vez que lidie de verdad con una situación pero no la última.
     
    #4
    Última modificación: 29 de Agosto de 2020

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