Viten
Poeta fiel al portal
Rio de la vida, pues con ella no me llevo de maravilla; me rio de todo ahora, río más por lo que siento. ¿Aún se puede sentir después de tantas decepciones? ¿Acaso esto no debería de ser ilegal?
La historia de mi vida se resume en pocas palabras, siempre termino decepcionado; no es la primera vez en la que pienso que quizá yo salí premiado con su peor parte, además, no es la primera vez que pienso que todo el mundo es feliz menos yo, pero, para el colmo de mi suerte, puedo ayudar a todos menos a mí.
¡Qué alguien me diga como revertir este embrujo!, llegué a manifestar cuando entre la desesperación noté cuan distante estaba de encontrar a alguien a quien amar, pero, de la nada, aparece alguien que creí ideal. Como burla del destino.
Ideal, solo los gases en un estado perfecto, ¿ideal?, esa es una mera palabra sinónimo de imposible; no me equivoqué al comprobar que amar a alguien alteraría mi universo, me obligaría a dejar ciertas cosas para reemplazarlas por otras. Al final, nada, absolutamente nada quedó, solo recuerdos y miradas tontas, y, por supuesto, el rastro de un amor que aún late y quema.
Pero ya no veo esperanzas, me dispuse a empezar de nuevo, aunque, ahora, teniendo conciencia de mi imposibilidad para ser feliz junto a alguien, es simple, el amor es algo indicativo, algo que, en mi caso, debo conocer por cultura general, pero, sin duda, algo que, estoy casi seguro, nunca me será correspondido.
Es de tontos perder esperanzas, pero, como en el párrafo anterior, aún creo que hay alguien; aunque en un mundo de seis billones de personas, es un poco complicado. Pero, quien sabe, quizá algún día pueda leer esta carta y sentir que al final valió la pena la espera, y empezaré a reír de mi inmadurez.
La historia de mi vida se resume en pocas palabras, siempre termino decepcionado; no es la primera vez en la que pienso que quizá yo salí premiado con su peor parte, además, no es la primera vez que pienso que todo el mundo es feliz menos yo, pero, para el colmo de mi suerte, puedo ayudar a todos menos a mí.
¡Qué alguien me diga como revertir este embrujo!, llegué a manifestar cuando entre la desesperación noté cuan distante estaba de encontrar a alguien a quien amar, pero, de la nada, aparece alguien que creí ideal. Como burla del destino.
Ideal, solo los gases en un estado perfecto, ¿ideal?, esa es una mera palabra sinónimo de imposible; no me equivoqué al comprobar que amar a alguien alteraría mi universo, me obligaría a dejar ciertas cosas para reemplazarlas por otras. Al final, nada, absolutamente nada quedó, solo recuerdos y miradas tontas, y, por supuesto, el rastro de un amor que aún late y quema.
Pero ya no veo esperanzas, me dispuse a empezar de nuevo, aunque, ahora, teniendo conciencia de mi imposibilidad para ser feliz junto a alguien, es simple, el amor es algo indicativo, algo que, en mi caso, debo conocer por cultura general, pero, sin duda, algo que, estoy casi seguro, nunca me será correspondido.
Es de tontos perder esperanzas, pero, como en el párrafo anterior, aún creo que hay alguien; aunque en un mundo de seis billones de personas, es un poco complicado. Pero, quien sabe, quizá algún día pueda leer esta carta y sentir que al final valió la pena la espera, y empezaré a reír de mi inmadurez.