Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi visión del mundo:
dos ruedas girando, desapareciendo, dando vueltas
entre cortinas de acero y de humo
abriendo el espacio, a pedaleadas, con su impulso,
un artificio seguro de cronómetro gastado;
radio tras radio, el objetivo
un semáforo con apariencias de gigante
mirada tricolor, temor absurdo
a no ser vislumbrado en la distancia.
Pasa el anciano,
todo recubierto de artilugios a modo de asteroides,
pasa la mujer embarazada
con otra presencia que sólo se intuye,
sin ser vista.
Dos ruedas girando,
algunos tópicos quietos, en las aceras
en las esquinas de las plazas, bajo los balcones.
Hay manos que desean alcanzar el cielo con los dedos,
hay manos enguantadas y manos sin guantes
hay un almacén de guantes
en cualquier ciudad que se precie,
hay un olvido de guantes
cuando los relojes se paran.
Dos ruedas girando,
a una cierta distancia la una de la otra
sin tocarse;
no hay mayor tormento
que ver sin tocar al ser amado.
Dos ruedas girando,
girando,
dos ruedas distantes.
dos ruedas girando, desapareciendo, dando vueltas
entre cortinas de acero y de humo
abriendo el espacio, a pedaleadas, con su impulso,
un artificio seguro de cronómetro gastado;
radio tras radio, el objetivo
un semáforo con apariencias de gigante
mirada tricolor, temor absurdo
a no ser vislumbrado en la distancia.
Pasa el anciano,
todo recubierto de artilugios a modo de asteroides,
pasa la mujer embarazada
con otra presencia que sólo se intuye,
sin ser vista.
Dos ruedas girando,
algunos tópicos quietos, en las aceras
en las esquinas de las plazas, bajo los balcones.
Hay manos que desean alcanzar el cielo con los dedos,
hay manos enguantadas y manos sin guantes
hay un almacén de guantes
en cualquier ciudad que se precie,
hay un olvido de guantes
cuando los relojes se paran.
Dos ruedas girando,
a una cierta distancia la una de la otra
sin tocarse;
no hay mayor tormento
que ver sin tocar al ser amado.
Dos ruedas girando,
girando,
dos ruedas distantes.