Ricardo José Lascano
Poeta que considera el portal su segunda casa
A mi yo controvertido
que como una sombra
se arrastra en mi sangre,
con los ojos vástagos,
raídos en la cruz del silencio
sublima un monasterio demente:
Dos fantasmas de papel que viven
le muestran aficiones dictadas en vapor,
remolino que sus ojos asesinan.
A mi yo no le gusta la relatividad.
Mi yo me muerde el corazón,
su voz me desordena
me mantienen vivo, sonriente
dichoso como si vivir fuera un sueño
que se escapa por el filo de una luz
cuando se apaga el despertador.
Está muy bien que viva y sueñe.
a veces vestido de amante
si el insomnio me vomita noche,
están muy bien esos perfumes
que se enlazan dentro
como el humo de un cigarrillo
y esta bien que procure dejarme,
que se canse, que no me espere
y que odie mi silencio prestado
mi suéter mi corbata,
a veces de verdad creo que me odia
cuando me de su mano y me palmea:
Esta bien me dice, seguí
que como una sombra
se arrastra en mi sangre,
con los ojos vástagos,
raídos en la cruz del silencio
sublima un monasterio demente:
Dos fantasmas de papel que viven
le muestran aficiones dictadas en vapor,
remolino que sus ojos asesinan.
A mi yo no le gusta la relatividad.
Mi yo me muerde el corazón,
su voz me desordena
me mantienen vivo, sonriente
dichoso como si vivir fuera un sueño
que se escapa por el filo de una luz
cuando se apaga el despertador.
Está muy bien que viva y sueñe.
a veces vestido de amante
si el insomnio me vomita noche,
están muy bien esos perfumes
que se enlazan dentro
como el humo de un cigarrillo
y esta bien que procure dejarme,
que se canse, que no me espere
y que odie mi silencio prestado
mi suéter mi corbata,
a veces de verdad creo que me odia
cuando me de su mano y me palmea:
Esta bien me dice, seguí
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