Enlil
Poeta recién llegado
Se hiló un amor intangible en la rueda del destino,
fabricado hebra a hebra, bordamos nuestro vestido,
dando calor a está unión, mientras nos marca el camino,
y alimenta hambre de sueño, de ser lo que no hemos sido.
Mis manos danzaban suaves, la marea contenida,
al igual que mi garganta, naufragando a la deriva,
enredándome en tu pelo, al acariciar la vida,
contemplando tu belleza, sintiendo que estabas viva.
Los sueños tomaban alas, como en una factoría,
produciendo mil por hora, comprobando que eras mía,
degustando tu mirada, extasiado en el contacto,
desbordada al acertarte, en el mismo punto exacto.
Batallas de amor libradas, tras el largo cautiverio,
dulces cambios de caricias, y de besos fugitivos,
entre nubes negras llenas, de secretos tan esquivos,
mas obstante no causaron, temporal ninguno serio.
Anhelo el calor de tu piel, cuán preciada en mis valores,
de rozarla cristalina, reflejando sus colores,
como un péndulo cortando, el aire por donde pasa,
ansío rozar tu corteza, ardiente cual viva brasa.
Y hacerte mía
fabricado hebra a hebra, bordamos nuestro vestido,
dando calor a está unión, mientras nos marca el camino,
y alimenta hambre de sueño, de ser lo que no hemos sido.
Mis manos danzaban suaves, la marea contenida,
al igual que mi garganta, naufragando a la deriva,
enredándome en tu pelo, al acariciar la vida,
contemplando tu belleza, sintiendo que estabas viva.
Los sueños tomaban alas, como en una factoría,
produciendo mil por hora, comprobando que eras mía,
degustando tu mirada, extasiado en el contacto,
desbordada al acertarte, en el mismo punto exacto.
Batallas de amor libradas, tras el largo cautiverio,
dulces cambios de caricias, y de besos fugitivos,
entre nubes negras llenas, de secretos tan esquivos,
mas obstante no causaron, temporal ninguno serio.
Anhelo el calor de tu piel, cuán preciada en mis valores,
de rozarla cristalina, reflejando sus colores,
como un péndulo cortando, el aire por donde pasa,
ansío rozar tu corteza, ardiente cual viva brasa.
Y hacerte mía