La noche llena de tempestad, los rugidos del silencio me acobardan
subyugan en mi cama haciendo retroceder el sueño, agotado pero sin prisa busco descenso
con los parpados caídos, cansados y muy desesperados por dormir,
escucho el miedo en mis ojos, veo el sonido de mi temor,
me espanto y se nubla de ausencia mi aposento.
Sin más presagios deseo un minuto de descanso diluyendo la cansada y cruel
fatiga que tienen mis dedos, el dolor de mis manos, temblorosas escribiendo
en la hoja de papel blanquezca y la tinta de mi pluma entregada ,
he pasado ya muchas horas en silencios sin pausa, sin risas, sin habla
el miedo sigue asustando en mi almohada en mi cama, en soledad templada.
Si tú me escuchas en esta inmensa soledad, muéstrame el valor ,
enséñame a sacar las garras, quiero alejar la inmadurez de mi valentía,
quiero vencer la noche y la hostil oscuridad fría,
pero apresúrate por que la noche es corta y el cansancio mata mis fuerzas
la madrugada se acerca y no quiere que duerma, mientras tantos mis parpados
mueres de sueño, y mis manos no podrán coger la pluma a la mañana.
Quita este miedo, miedo , miedo de dormir en mi propia cama.
miedo de cerrar los ojos sin saber que pasa en la enorme y cruel habitación
busca la forma de sacar la luz de mi boca y no escapar de las sobras andantes de mi cama
no tardes y desnuda la habitación para no tener miedo de cada madrugada.
ismael medel
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