Cafla
Poeta recién llegado
En esta vida había tratado,
me esmeré en tener un camino distinto,
pero siempre soñé con encontrarte,
en este caso, reencontrarte.
Soñaba con que podía hacer brillar los días,
y que cada segundo podía ser emocionante.
También que mi osado compañero de viaje,
tuviera esa conexión y
una ausencia de abulia por la rutina.
Entonces apareciste tú en muchas formas,
estuviste a mi lado sin pedirlo,
hasta que ahora al fin estamos los dos solos,
en este periplo,
y yo volví a ti, estoy contigo, sin que lo solicitases.
Amor, solía estar tan asustada,
me sentía en una cuerda floja,
sentía que todo el tiempo me probabas,
esperando a que todos tus miedos conmigo
se materializaran, pero nunca te juzgué,
lo entendía y a la vez me carcomía en silencio.
Te esperaba, aguardaba a que al fin,
pudiéramos empezar desde cero, sin retornos.
Nos espera un recorrido lleno de sorpresas,
anécdotas, travesías, historias.
Porque somos nosotros,
al fin nos hallamos en este mundo
tan lleno de gente,
en esta ciudad tan grande y esférica.
Los recuerdos no me hacen quererte,
es todo el presente y este maravilloso ahora,
que estamos edificando cimiento a cimiento.
El camino naciente se ve muy peñascoso,
no me atormenta como lo hubiera hecho antes,
porque nosotros somos ahora ya,
como esta sonrisa que me brindas,
toda tu persona y compañía,
y nos damos hoy,
nos entregamos en todo sentido y
yo me siento afortunada que tú
hayas sacado lo mejor de mí al fin.
Porque yo, amor,
quiero dosis tuyas por mucho tiempo.
me esmeré en tener un camino distinto,
pero siempre soñé con encontrarte,
en este caso, reencontrarte.
Soñaba con que podía hacer brillar los días,
y que cada segundo podía ser emocionante.
También que mi osado compañero de viaje,
tuviera esa conexión y
una ausencia de abulia por la rutina.
Entonces apareciste tú en muchas formas,
estuviste a mi lado sin pedirlo,
hasta que ahora al fin estamos los dos solos,
en este periplo,
y yo volví a ti, estoy contigo, sin que lo solicitases.
Amor, solía estar tan asustada,
me sentía en una cuerda floja,
sentía que todo el tiempo me probabas,
esperando a que todos tus miedos conmigo
se materializaran, pero nunca te juzgué,
lo entendía y a la vez me carcomía en silencio.
Te esperaba, aguardaba a que al fin,
pudiéramos empezar desde cero, sin retornos.
Nos espera un recorrido lleno de sorpresas,
anécdotas, travesías, historias.
Porque somos nosotros,
al fin nos hallamos en este mundo
tan lleno de gente,
en esta ciudad tan grande y esférica.
Los recuerdos no me hacen quererte,
es todo el presente y este maravilloso ahora,
que estamos edificando cimiento a cimiento.
El camino naciente se ve muy peñascoso,
no me atormenta como lo hubiera hecho antes,
porque nosotros somos ahora ya,
como esta sonrisa que me brindas,
toda tu persona y compañía,
y nos damos hoy,
nos entregamos en todo sentido y
yo me siento afortunada que tú
hayas sacado lo mejor de mí al fin.
Porque yo, amor,
quiero dosis tuyas por mucho tiempo.