Alfredo Vicente Guzman
Poeta asiduo al portal
Eran tiempos de migas, gachas y arroz con leche
cuando la pobreza, a dos reales, y aun tímida,
se escondía detrás de un par de lágrimas secas,
las casas carecían de numero, las calles de nombre.
Eran los tiempos de las voces amasadas
cuando los versos se silbaban por partes
como un mensaje comunicado por fascículos
dosificando palabras envueltas en neblina.
En esos tiempos los grillos seducían una luna preñada
cuando la luna, ingenua luna aun se dejaba enamorar;
aquellos eran tiempos de amores que a secas se araban
en esquinas ciega-mudas o bajo las desoladas farolas.
Tiempos de moiseses y mares desiertos
y de las latinas mañanas dominicales
y de rosarios labrando heridos campos
con un credo, un amén y un ave maría.
Y eran los tiempos de la patria en andamios,
una patria con alma manchada y catatónica,
de veteranos en laureles, medallas en muletas,
y de madres meciendo corazones endebles.
cuando la pobreza, a dos reales, y aun tímida,
se escondía detrás de un par de lágrimas secas,
las casas carecían de numero, las calles de nombre.
Eran los tiempos de las voces amasadas
cuando los versos se silbaban por partes
como un mensaje comunicado por fascículos
dosificando palabras envueltas en neblina.
En esos tiempos los grillos seducían una luna preñada
cuando la luna, ingenua luna aun se dejaba enamorar;
aquellos eran tiempos de amores que a secas se araban
en esquinas ciega-mudas o bajo las desoladas farolas.
Tiempos de moiseses y mares desiertos
y de las latinas mañanas dominicales
y de rosarios labrando heridos campos
con un credo, un amén y un ave maría.
Y eran los tiempos de la patria en andamios,
una patria con alma manchada y catatónica,
de veteranos en laureles, medallas en muletas,
y de madres meciendo corazones endebles.