Littera
Poeta asiduo al portal
Desnuda de los pies a la cabeza,
ofreces al poeta que te canta
con un nudo de amor en la garganta
la efigie de un milagro de belleza.
Pobre vive el que ignora en su riqueza
cómo cuando la noche se levanta
inspiras el fulgor que la abrillanta
al argentado disco de la alteza.
Triste, el que corre en pos de la ventura
lejos de cuantos orbes de rocío
besan las sumidades de tu busto.
Loco, en fin, el que cuerdamente jura
que cae por tu espalda viento frío
sin volverse al instante fuego adusto.
Hágase, pues, lo justo:
verter un mar de lágrimas por ellos
en el bruno castor de tus cabellos.
ofreces al poeta que te canta
con un nudo de amor en la garganta
la efigie de un milagro de belleza.
Pobre vive el que ignora en su riqueza
cómo cuando la noche se levanta
inspiras el fulgor que la abrillanta
al argentado disco de la alteza.
Triste, el que corre en pos de la ventura
lejos de cuantos orbes de rocío
besan las sumidades de tu busto.
Loco, en fin, el que cuerdamente jura
que cae por tu espalda viento frío
sin volverse al instante fuego adusto.
Hágase, pues, lo justo:
verter un mar de lágrimas por ellos
en el bruno castor de tus cabellos.
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