poeta2010
Poeta recién llegado
Qué tarde más bella,
Por el aire sereno, -¿habrá tormenta?
No traje sombrilla, sólo una botella
En el mercado, lo más barato a la venta.
Pluma, qué blanca pluma
¿Qué ave dejó esta pluma tan pura?
Cosa más suave, en mi palma arruma
¿Qué cielo dejó caer tal ternura?
Qué tarde más silenciosa
Yo con mi pluma y botella
Esa flor del norte es preciosa
¿No faltan minutos para ver las estrellas?
Sólo en el arte de la lectura
mis ojos han encontrado tal belleza.
Su mejilla mostró gran sutileza,
despertó intriga tal dulzura.*
¿Cómo acercarme?
Alas no traigo puesto,
Sólo alcohol en mi carne;
de un ángel, yo soy lo opuesto.
Con su sincera mirada
cayeron las mentiras de la mía.
Recordando verdades perdidas,
Ocultas en lo último de mi vida.
Es grande el azul de sus ojos
Mar cristalino y bello
Ahora empiezo a creer en el cielo
Gracias Dios, por ser sordo y no ciego.
Observé el milagro de sus alas
No sé si fue obra del alcohol
Su partida fueron milagrosas palabras
Mis oídos lograron escuchar su adiós
El tiempo nubló el horizonte
Se abrigó el ocaso y mi alma
perdí de vista la flor del norte
Ella es tan bella como el alba.*
autor: Yecerra Maruen
Por el aire sereno, -¿habrá tormenta?
No traje sombrilla, sólo una botella
En el mercado, lo más barato a la venta.
Pluma, qué blanca pluma
¿Qué ave dejó esta pluma tan pura?
Cosa más suave, en mi palma arruma
¿Qué cielo dejó caer tal ternura?
Qué tarde más silenciosa
Yo con mi pluma y botella
Esa flor del norte es preciosa
¿No faltan minutos para ver las estrellas?
Sólo en el arte de la lectura
mis ojos han encontrado tal belleza.
Su mejilla mostró gran sutileza,
despertó intriga tal dulzura.*
¿Cómo acercarme?
Alas no traigo puesto,
Sólo alcohol en mi carne;
de un ángel, yo soy lo opuesto.
Con su sincera mirada
cayeron las mentiras de la mía.
Recordando verdades perdidas,
Ocultas en lo último de mi vida.
Es grande el azul de sus ojos
Mar cristalino y bello
Ahora empiezo a creer en el cielo
Gracias Dios, por ser sordo y no ciego.
Observé el milagro de sus alas
No sé si fue obra del alcohol
Su partida fueron milagrosas palabras
Mis oídos lograron escuchar su adiós
El tiempo nubló el horizonte
Se abrigó el ocaso y mi alma
perdí de vista la flor del norte
Ella es tan bella como el alba.*
autor: Yecerra Maruen
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