Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tu, mujer, inmenso mar,
que acaricias mis labios
con tus besos de agua;
tu que alivias mi penar
con tus consejos sabios
de neptúnea fragua...
Aleja de mi alma este dolor!
Tu que sanas la herida
que en el corazon queda
tras el terrible adiós;
tu, ser que me convida
en su cantar de seda
a la quietud de Dios...
Desborda la copa de mi amor!
Tu que embrujas sutil
en la fugaz querella
que en la onda estalla;
tu que eres bello pensil
matizado en la estrella
que azul se desmaya...
Llevame en tu místico fulgor!
san juan, 2002
que acaricias mis labios
con tus besos de agua;
tu que alivias mi penar
con tus consejos sabios
de neptúnea fragua...
Aleja de mi alma este dolor!
Tu que sanas la herida
que en el corazon queda
tras el terrible adiós;
tu, ser que me convida
en su cantar de seda
a la quietud de Dios...
Desborda la copa de mi amor!
Tu que embrujas sutil
en la fugaz querella
que en la onda estalla;
tu que eres bello pensil
matizado en la estrella
que azul se desmaya...
Llevame en tu místico fulgor!
san juan, 2002