Norainu
Poeta fiel al portal
Minotauro.
Una Anilla tiembla.
Septum.
Golpeó las paredes, pateó con las pezuñas.
El camino rajado, hecho para perderse
y encontrar al héroe.
Nunca nadie salió de aquí.
Vuestro miedo cambió la historia.
Cobardes.
Piedra sobre piedra en el jardín de una colmena.
¿Dónde me alimento?
Aquí hay hierba, árboles,
agua cristalina y pura.
Pegaso mordisquea ahora,
sabe tranquilo que junto a un mito estará otro mito.
El Minotauro.
Mi gruta simple y cómoda, piedra sobre piedra.
Las Pléyades iluminan las noches de Minos.
Sobre mi pecho iracundo descansa Afrodita en el perfume de las diosas,
siempre caprichosa.
Ella sabe que no hay hombre más hombre ni toro más toro.
Por las paredes voy pasando las manos callosas,
endurecidas por el mapa del laberinto.
Soy el amor y soy la muerte.
En mi cornamenta asesina está
el fuego de las palabras secretas.
No entras en el Laberinto, yo te traigo,
de ti depende ser amigo o invitado.
Una Anilla tiembla.
Septum.
Golpeó las paredes, pateó con las pezuñas.
El camino rajado, hecho para perderse
y encontrar al héroe.
Nunca nadie salió de aquí.
Vuestro miedo cambió la historia.
Cobardes.
Piedra sobre piedra en el jardín de una colmena.
¿Dónde me alimento?
Aquí hay hierba, árboles,
agua cristalina y pura.
Pegaso mordisquea ahora,
sabe tranquilo que junto a un mito estará otro mito.
El Minotauro.
Mi gruta simple y cómoda, piedra sobre piedra.
Las Pléyades iluminan las noches de Minos.
Sobre mi pecho iracundo descansa Afrodita en el perfume de las diosas,
siempre caprichosa.
Ella sabe que no hay hombre más hombre ni toro más toro.
Por las paredes voy pasando las manos callosas,
endurecidas por el mapa del laberinto.
Soy el amor y soy la muerte.
En mi cornamenta asesina está
el fuego de las palabras secretas.
No entras en el Laberinto, yo te traigo,
de ti depende ser amigo o invitado.
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