Minotauro.

Norainu

Poeta fiel al portal
Minotauro.

Una Anilla tiembla.
Septum.
Golpeó las paredes, pateó con las pezuñas.
El camino rajado, hecho para perderse
y encontrar al héroe.
Nunca nadie salió de aquí.
Vuestro miedo cambió la historia.
Cobardes.
Piedra sobre piedra en el jardín de una colmena.
¿Dónde me alimento?
Aquí hay hierba, árboles,
agua cristalina y pura.
Pegaso mordisquea ahora,
sabe tranquilo que junto a un mito estará otro mito.
El Minotauro.
Mi gruta simple y cómoda, piedra sobre piedra.
Las Pléyades iluminan las noches de Minos.
Sobre mi pecho iracundo descansa Afrodita en el perfume de las diosas,
siempre caprichosa.
Ella sabe que no hay hombre más hombre ni toro más toro.
Por las paredes voy pasando las manos callosas,
endurecidas por el mapa del laberinto.
Soy el amor y soy la muerte.
En mi cornamenta asesina está
el fuego de las palabras secretas.
No entras en el Laberinto, yo te traigo,
de ti depende ser amigo o invitado.
 
Última edición:
Gracias Luna, a mi no me gusta mucho, tiene más de cuento que de poema.
Debería hecharle unas horas, romperlo y volver a empezar con algunos pasajes, ya veré.
Un besoooooo.
PD. Cunado lo tenga lo colgaré otra vez.
 
Última edición:
Yo quiero ser invitado... pero en mi caso sería vegano...
Buena interpretación de la mitología...
Hay una leyenda en Mexico acerca de los nahuales... pero no estoy seguro
quizás sería una copia del minotauro.
 
Minotauro 0.1.

De la noche cerrada una puerta y una forma.
Vapores ciegos recortaban la figura.
Cornamenta, una cabeza que arrastra un cuerpo
que pasea su mirada de eones, como aquel que viaja en el tiempo.
Hemos visto al gigante caminando entre los fresnos, doblando pinos y robles.
En su carro de fuego bramó en el lenguaje de las galaxias y las estrellas.
Nuevo dios o un demonio en la tierra.
Miró a aquellos de la isla, pescadores y labriegos,
patanes y mendigos.
Ofrenda las mujeres brillantes, bellas.
También hermosos pensadores.
Entraron al fuego que revienta plegando los cielos.
Minotauro en la tierra y caminó entre los hombres.
Templo, laberinto, volverá con la profecía.
Paseando su mirada de eones, como aquel que viaja en el tiempo.
 
Minotauro.

Una Anilla.
Golpeo las paredes, pateo el suelo con las pezuñas,
en el trazado del camino infinito,
hecho para perderse y encontrar al héroe enmadejado.
Estáis engañados pues nunca nadie salió de aquí,
es vuestro miedo el que quiso cambiar la historia.
Ladrillos, argamasa, grietas, al fin y al cabo,
piedra sobre piedra.
Nadie sabe dónde bebo y donde me alimento,
pero también hay hierba, árboles y naturaleza.
Agua cristalina y pura.
Pegaso mordisquea ahora a las afueras de mi madriguera,
sabe tranquilo que junto a un mito estará otro mito.
El minotauro.
Una gruta simple y cómoda es mi lecho de pieles de león y de pantera,
donde las Pléyades iluminan las noches de Minos,
isla y tierra de mis padres.
Sobre mi pecho iracundo descansa afrodita en el perfume de las diosas,
caprichosa.
Ella sabe que no hay hombre más hombre ni toro más toro.
Por las paredes voy pasando las manos callosas,
endurecidas por el mapa del laberinto.
Mi anilla en la nariz, premio al tormento,
al dolor y eterno juramento.
Soy amor y soy la muerte.
En mi cornamenta asesina,
el fuego en palabras secretas que esconden el hechizo de mi existencia.
No entras en el Laberinto, yo te traigo,
de ti depende ser amigo o invitado.
En el enorme e infinito laberinto.
Del Minotauro.


Poema intenso y hermoso. Esta metáfora es radiante:

Sobre mi pecho iracundo descansa afrodita en el perfume de las diosas
 

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