Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Los mártires insólitos de hielo
trepan por mi garganta,
insurrección volátil y espasmódica,
fugaz contorsionismo de la mente
cuando penetro en el matiz de la memoria.
Es el fijo poniente del sol desmesurado,
la distancia, el olvido o el acuerdo,
cobran la misma forma amanecida.
Saturación de incógnitas e ídolos
cuya derrocación es el destierro.
Ellos dibujan suelos en el aire,
limitan la virtud y el desencuentro,
radicalizan sueños hasta ahogarlos.
La ilusión es un juego de palabras
que consiste en retar a la conciencia.
Por quererte victimizado
me atraganto con el remordimiento
que separa el dolor del sufrimiento.
Piso tierra y cemento al mismo tiempo.
Y claudico en tu puerto,
hasta no revivir el mar.
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