marquelo
Negrito villero
Veo como inhala la noche lo perdido.
Esa forma de crepitar que tienen los pasos
tratando de maniatar la asfixia, son los laberintos del sueño.
Noche de agrias constelaciones que hieren la iris navegante.
Luego cae el vacío de golpe, servido sin intervalos, sin puertas/
Golpes directos a la amigdala, a la vertebra, y me quedo flameando
solo con mis cabellos, como avisos que quieren volar.
Luego ese estado consciente que tiene la ciudad cuando crece alguna sombra
que tumba al mendigo, al poeta, al anciano con su cuenco vacío.
Malas palabras rayan la frente
e incautos bebedores de horarios se agolpan como topos en las aceras.
Frío
Toda esa evolución de mi sangre, de mi verbo, de lontananza
cae en su cauce vistiendo la más hórrida pasión de lo ajeno, de lo sustraído.
Calor
imponiendo el descerraje , desnudando la otra orilla, llenando con el silencio nuevo
lo que acolcha al sueño,
Aire metafísico.
Esa forma de crepitar que tienen los pasos
tratando de maniatar la asfixia, son los laberintos del sueño.
Noche de agrias constelaciones que hieren la iris navegante.
Luego cae el vacío de golpe, servido sin intervalos, sin puertas/
Golpes directos a la amigdala, a la vertebra, y me quedo flameando
solo con mis cabellos, como avisos que quieren volar.
Luego ese estado consciente que tiene la ciudad cuando crece alguna sombra
que tumba al mendigo, al poeta, al anciano con su cuenco vacío.
Malas palabras rayan la frente
e incautos bebedores de horarios se agolpan como topos en las aceras.
Frío
Toda esa evolución de mi sangre, de mi verbo, de lontananza
cae en su cauce vistiendo la más hórrida pasión de lo ajeno, de lo sustraído.
Calor
imponiendo el descerraje , desnudando la otra orilla, llenando con el silencio nuevo
lo que acolcha al sueño,
Aire metafísico.