Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Miradas que recitan poesía
Hay miradas que recitan poesía
que son ascuas de un brasero de picón,
la retama de un olivo con esquejes
de una luna que suspira en un portón.
Hay miradas que son olas plateadas
con estelas de sal y de limón,
el ancla de una tarde en la bahía
con salitre de una noche sin timón.
Hay miradas que se cruzan un instante
y se quedan a vivir en el corazón,
que se acuestan en tu cama y tu almohada
y se sientan a tu lado en el salón.
Hay miradas que son cuerdas de guitarra
los volantes de una fiesta y su canción,
la saeta de una tarde de penitencia
con jazmines en la reja de un balcón.
Hay miradas que se clavan en la mente
perfumadas de orquídeas y de pasión,
desabrochando los botones del deseo
sin poder disimular la tentación.
Hay miradas inocentes que disfrutan
porque miran sin trampa ni cartón,
dilatando las pupilas con sonrisas
y volando como pompas de jabón.
Rafael Llamas Jiménez
Hay miradas que recitan poesía
que son ascuas de un brasero de picón,
la retama de un olivo con esquejes
de una luna que suspira en un portón.
Hay miradas que son olas plateadas
con estelas de sal y de limón,
el ancla de una tarde en la bahía
con salitre de una noche sin timón.
Hay miradas que se cruzan un instante
y se quedan a vivir en el corazón,
que se acuestan en tu cama y tu almohada
y se sientan a tu lado en el salón.
Hay miradas que son cuerdas de guitarra
los volantes de una fiesta y su canción,
la saeta de una tarde de penitencia
con jazmines en la reja de un balcón.
Hay miradas que se clavan en la mente
perfumadas de orquídeas y de pasión,
desabrochando los botones del deseo
sin poder disimular la tentación.
Hay miradas inocentes que disfrutan
porque miran sin trampa ni cartón,
dilatando las pupilas con sonrisas
y volando como pompas de jabón.
Rafael Llamas Jiménez