musador
esperando...
Y cerré media cortina
para yo dejar de verte:
no creí que nos miraras
tú, curiosa adolescente.
Qué habrás visto no lo sé,
fue el encuentro como siempre,
mas tu mirada huidiza
te delató, fue evidente.
Me diste la espalda luego
desde el uno al otro muelle
sabiendo que te miraba
con esta ansiedad urgente.
Y fue entonces que las manos
inocentes de tus trece
acariciaron tus nalgas
con dulce gesto indecente.
Pude dejar de mirarte,
sentí vergüenza de verte,
pero quisieron mis manos
lo que seguro no deben.
Ya pasó, fue solo eso:
miradas de un viejo verde
son tristezas de la carne
que con rabia se somete.
para yo dejar de verte:
no creí que nos miraras
tú, curiosa adolescente.
Qué habrás visto no lo sé,
fue el encuentro como siempre,
mas tu mirada huidiza
te delató, fue evidente.
Me diste la espalda luego
desde el uno al otro muelle
sabiendo que te miraba
con esta ansiedad urgente.
Y fue entonces que las manos
inocentes de tus trece
acariciaron tus nalgas
con dulce gesto indecente.
Pude dejar de mirarte,
sentí vergüenza de verte,
pero quisieron mis manos
lo que seguro no deben.
Ya pasó, fue solo eso:
miradas de un viejo verde
son tristezas de la carne
que con rabia se somete.