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Miradas

musador

esperando...
Y cerré media cortina
para yo dejar de verte:
no creí que nos miraras
tú, curiosa adolescente.
Qué habrás visto no lo sé,
fue el encuentro como siempre,
mas tu mirada huidiza
te delató, fue evidente.
Me diste la espalda luego
desde el uno al otro muelle
sabiendo que te miraba
con esta ansiedad urgente.
Y fue entonces que las manos
inocentes de tus trece
acariciaron tus nalgas
con dulce gesto indecente.
Pude dejar de mirarte,
sentí vergüenza de verte,
pero quisieron mis manos
lo que seguro no deben.

Ya pasó, fue solo eso:
miradas de un viejo verde
son tristezas de la carne
que con rabia se somete.
 
Una historia que se mueve por las procelosas aguas del "lolitismo", por lo que me parece entender, y que has sabido tratar con osadía, delicadeza y buen arte poético. Ese "verdor" de los viejos puede ser también provocado en ocasiones por alguna nínfula libidinosa. Apliquemos a esas ocasiones, como hace el personaje de tu poema al final del mismo, aquella frase final del Padre Nuestro : "...y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal...".

Un abrazo con mi felicitación por este trabajo, amigo.
 
Si se mira esta historia, Juan, es interesante ver la intensidad que puede adquirir el espacio de una conjetura. Nada sucede, solo hay miradas e interpretaciones, pero estas miradas cargadas de líbido son flamígeras.
He visto casos de ese «lolitismo» que mencionas, nínfulas que torturan a algún viejo verde con una crueldad de la que solo parecen capaces los niños, que «no saben lo que hacen».

abrazo
J.
 
Agradezco tu sinceridad, Miguel. Yo mismo dudé en publicar este tema porque siento en él algo profundamente impúdico. Sin embargo, veo que tiene algo de humana verdad, y recordando la estética de algunas grandes obras sobre el tema (en particular la de Visconti en «Muerte en Venecia») decidí publicarlo. Estamos un poco acostumbrados a enfoques del asunto de la sexualidad que se clasifican en: 1) edulcorados, donde el contexto amoroso hace que el sexo sea todo maravilloso; 2) chabacanos, donde las inhibiciones de tipo adolescente llevan a tratar el tema en forma humorística y, a menudo, grosera. Este romance trata el tema al desnudo, reconociendo esa curiosidad adolescente que lleva a espiar a los adultos sin considerarla malsana, reconociendo la atracción que la sexualidad juvenil ejerce sobre los hombres maduros sin considerarla pecaminosa. Su final expresa mi actitud moral: creo que en este tipo de «encuentros» la edad constituye una barrera casi insalvable, por generar desequilibrios de poder y dar lugar al repugnante abuso (pienso que la libertad es algo esencial para la hermosura del encuentro sexual). Pero en el nivel de las miradas creo que son una realidad frecuente e inevitable. Como insinúa Juan en su comentario citando al padrenuestro, resistir la tentación es la consigna humana, evitárnosla es cosa de la gracia (aclaro que no creo en estas cosas, aprovecho la metáfora).

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Es difícil tener trece
y jugar con tus muñecas
queriendo guardar la infancia
aunque el cuerpo la desmienta.
Te miran los hombres grandes
y te hacen sentir ajena
viendo lo que te es propio
aunque no te sientas dueña.
La curiosidad sin duda
es parte de la revuelta
pero ante todo domina
este apego a tu inocencia.
De los hombres necesito
que sean padres que entiendan,
que con cariño me miren
sin reparar en mis tetas.

Estaba buscando un nido
cuando os vi en vuestra pieza,
quisiera no haber mirado
pero tan solo quisiera.
Y más tarde tu mirada
adivinando la ofensa:
¡poca madurez tuviste
para guardar tu entereza!

Aquí me tienes ahora
festejando tu vergüenza
y queriendo remacharla
con mi derecho a la réplica.

¿Y mis nalgas? Te comento
que jugando con mi perra
me han atrapado unas pulgas
que ya quisiera vencerlas.
 
Última edición:
Y cerré media cortina
para yo dejar de verte:
no creí que nos miraras
tú, curiosa adolescente.
Qué habrás visto no lo sé,
fue el encuentro como siempre,
mas tu mirada huidiza
te delató, fue evidente.
Me diste la espalda luego
desde el uno al otro muelle
sabiendo que te miraba
con esta ansiedad urgente.
Y fue entonces que las manos
inocentes de tus trece
acariciaron tus nalgas
con dulce gesto indecente.
Pude dejar de mirarte,
sentí vergüenza de verte,
pero quisieron mis manos
lo que seguro no deben.

Ya pasó, fue solo eso:
miradas de un viejo verde
son tristezas de la carne
que con rabia se somete.

En este romance se vierten dos conceptos sumamente interesantes: 1º «viejo verde» locución informal ─que no suele aplicarse con frecuencia al femenino─ y que significa: hombre viejo que busca trato impropio de su edad con mujeres. | 2º «lolita» (por alusión a Lolita, personaje de una novela del escritor ruso Vladimir Nabokov): mujer adolescente, casi niña, que provoca deseo sexual. El texto, humano en sus cimientos, no determina la impudicia de los personajes; y refiere, independientemente de la edad que se tenga, algo común a todos: la debilidad de la carne. Lolitas hay, y no hay que subestimar el poder seductor de estas niñas-mujeres.
¡Tremendo tema!
 
Gracias, Elhi. La mención de las lolitas la has tomado de los comentarios, de los que no sé si has leído la réplica supuestamente escrita por esta Lolita. Creo que sí, que el tema y el tratamiento son humanos, no he caído en la perversión por suerte. Cosas que uno imagina, jajaja.

abrazo
jorge
 
Está bien redactado sin dudas, pero no logro entender el sentido del tema. Se desliza una insinuación intencional de la niña que como tal y a esa edad la intencionalidad sólo puede ser dada por los ojos que la miran.
Saludos:
Paloma.
 
Una historia a través de una cortina, con la visión oculta para que nada se sepa, o al menos eso se intenta.
Sin embargo el aire se encuentra electrizado, y un descuido transforma el secreto en una confidencia no pedida.
Ese lazo invisible de culpa adobada de complicidad, convergen en nuevos significados... inocencia en un extremo, y malicia avergonzante en la otra esquina.

Un abrazo de parte de un viejo verde.

green-dragon.jpg
 
Gracias, Elhi. La mención de las lolitas la has tomado de los comentarios, de los que no sé si has leído la réplica supuestamente escrita por esta Lolita. Creo que sí, que el tema y el tratamiento son humanos, no he caído en la perversión por suerte. Cosas que uno imagina, jajaja.

abrazo
jorge

Así es, amigo mío, leí la réplica ─muy buena por cierto─, pero me detuve en esos dos conceptos porque no conocía la etimología de uno de ellos: «lolita», referido por Juan en su comentario. Es bueno leer de vez en cuando este tipo de poemas cuyo enfoque rompe con los tradicionales, muy bien diferenciados en tu contestación al comentario de Miguel Font.
 
Lindo y triste romance Jorge. Es la historia de un amor deseado y algo frustrado. Vistete de fortaleza y adelante, se valiente en la vida. Ha sido un deleite leerte. Un fuerte abrazo.
 
Y puestos a imaginar
cuando miramos y vemos,
se acomoda la visión
a la intención que tenemos.
Piensa mal y acertarás
dice un refran "verdadero",
así justifica un poco
el deseo de lo nuevo.
No veo tanta maldad
la mirada de ocasión,
otra cosa es el deseo
sin vencer la tentación.
Nunca acuso a quien se excusa
si no hay botón en la blusa.
Saludos
 
Estimada Paloma Martin. Si lees la réplica que yo mismo inventé, algunos comentarios más arriba, verás en sus últimos versos algo de lo que dices. Justamente la idea del poema es un poco esa, el como a partir de nimios hechos pueden generarse por las miradas interpretaciones a veces descabelladas.
En cuanto a de qué es capaz una niña de trece, no abriré juicio aquí pero disiento un poco de tu apreciación: depende de una serie de factores.

abrazo
Jorge
 
Última edición:
Gracias, Dragon, ahora entiendo tu color. Creo que una clave del asunto está en esa expresión que usas, «el aire electrizado». En estas cosas el aire se electriza por razones nimias, y esa electrización puede generar interpretaciones ridículas e incluso hechos desgraciados (no en el episodio que relato). Generada la complicidad, hay una bola de nieve en marcha.

abrazo
J.
 
Última edición:
Realmente, Paloma PerezP, tengo la sensación de que no has entendido el poema: nada de amor frustrado ni deseado, por cierto.

Por otra parte, yo pretendo hacer literatura, es un poco raro que como comentario le des consejos a mis personajes. El espacio de la literatura es, a mi entender, un espacio ficcional. Que estas ficciones se nutren de la experiencia del autor es una verdad de Pero Grullo, pero también lo es que no SON su experiencia.

abrazo
J.
 
Última edición:
Jajaja, Kique, lo del botón en la blusa me encantó. Supongo que a veces se pierden sin quererlo, ¿no es cierto? Hablando en serio, justamente el tema es el de la tentación inevitable: cosas de la vida...

abrazo
J.
 
Existe desde un principio la decisión del individuo por alejarse de cierta situación que luego es definida de amatoria. El hecho nos conduce a una situación de moral cuestionable pero que ambas partes desean mantener. Un conflicto de emociones impulsado por la tentación y los deseos carnales.
 
Una buena versión, Lucevelio. Creo que un eje del asunto está en la exégesis de esa palabrita "desean" que usas. A veces el deseo se manifiesta por una compulsión a la mirada, y es un deseo cargado de represión. Pocas cosas tan expresivas como una mirada huidiza, ¿no?

abrazo
J.
 
Y cerré media cortina
para yo dejar de verte:
no creí que nos miraras
tú, curiosa adolescente.
Qué habrás visto no lo sé,
fue el encuentro como siempre,
mas tu mirada huidiza
te delató, fue evidente.
Me diste la espalda luego
desde el uno al otro muelle
sabiendo que te miraba
con esta ansiedad urgente.
Y fue entonces que las manos
inocentes de tus trece
acariciaron tus nalgas
con dulce gesto indecente.
Pude dejar de mirarte,
sentí vergüenza de verte,
pero quisieron mis manos
lo que seguro no deben.

Ya pasó, fue solo eso:
miradas de un viejo verde
son tristezas de la carne
que con rabia se somete.


Alabo la valentía que has tenido al publicar este poema de temática que invita a la polémica por motivos evidentes, sabiendo que se iba a reflexionar más sobre su contenido que valorar su continente. Yo como creo que la poesía es "perfecta" conjugación de forma y espíritu diré que tu romance es excelente en cuanto a forma y que creo que has llevado el peliagudo tema con gran delicadeza, lo que minimiza sin duda el impacto. En fin, una apuesta valiente que personalmente creo te salió bien. Siempre un placer pasar por tus letras, estimado Jorge.
Saludos cordiales.
 
Leído y releído, con gran admiración, considero que siempre será un desafío abierto, casi siempre el que mira y es tentado es al final el inculpado, por ser las partes de los actuales modelos de moralidad. No quiero entrar en lo de "viejo verde" y "lolita" porque creo que es parte de una acepción muy generalizada y arraigada. Pero si es motivo de felicitaciones mi amigo por este regalo que deleita nuestra lectura. Un fuerte abrazo Jorge!
 
Agradezco tu ponderado comentario, José María. Efectivamente creo que en el tratamiento de este tema hay una exigencia extra, que guarda relación con la actitud moral que tenemos ante nuestros propios impulsos, o los de otros. Equilibrios difíciles a veces.

abrazo
Jorge
 

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