jesus perez romero
Poeta recién llegado
Miralo ya no es un hombre...
Solo es un trozo de vieja historia
que navega a la deriva
por el oscuro vientre
de los recuerdos.
Solo es un trozo de vieja historia
que navega a la deriva
por el oscuro vientre
de los recuerdos.
Su pelo cano, mudo testigo
de los azotes del tiempo, envuelve
de silencio los ojos de la mañana
y baña el nuevo dia
de olor a versos y leyendas.
de los azotes del tiempo, envuelve
de silencio los ojos de la mañana
y baña el nuevo dia
de olor a versos y leyendas.
Cuando recuerda su niñez
su cara cobra nuevos colores,
brotan de sus mejillas
manantiales de añoranzas
y baña con sus recuerdos
las nalgas de la inocencia.
su cara cobra nuevos colores,
brotan de sus mejillas
manantiales de añoranzas
y baña con sus recuerdos
las nalgas de la inocencia.
Ya no es un hombre...
Solo es un trozo de vieja historia
que navega a la deriva, por el oscuro
vientre de los recuerdos.
Una diminuta semilla, que engendra
en los surcos de la vida
el maiz de la conciencia.
Solo es un trozo de vieja historia
que navega a la deriva, por el oscuro
vientre de los recuerdos.
Una diminuta semilla, que engendra
en los surcos de la vida
el maiz de la conciencia.
Un pino que se abraza desesperado
al susurro del viento.
Un rio anhelante de realidades
desbordado por los amargos
caminos de la irrealidad.
al susurro del viento.
Un rio anhelante de realidades
desbordado por los amargos
caminos de la irrealidad.
Yá no es un hombre...
Jesús Pérez