Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Mirándonos los dos
al fondo, al centro, buscando no sé qué que mi alma recordaba, ahí encontré a Dios, y Él eras tú, y Él era yo, y ni tú ni yo éramos más, que solo había Dios.
Mirándonos los dos
al fondo, al centro, buscando no sé qué que mi alma recordaba, ahí encontré a Dios, y Él eras tú, y Él era yo, y ni tú ni yo éramos más, que solo había Dios.
Mirándonos los dos
al fondo, al centro, buscando no sé qué que mi alma recordaba, ahí encontré a Dios, y Él eras tú, y Él era yo, y ni tú ni yo éramos más, que solo había Dios.
Gracias hermana americana Atenea. Es para mi un placer enorme poder conectar con las almas poetas de ese continente tan viejo como el hombre pero de sangre tan tremendamente joven que aun camina buscando su sendero de vida.