Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Los años, así como los suspiros
se suceden como garzas volando al
olvido, anhelos posados en las nubes
que ya no vuelven al pasar la tormenta.
Aquella tempestuosa pero dulce y melodiosa tormenta
que forjaron nuestros deseos y el vigor de la juventud
entre mocedades de vapor.
Mirarnos ahora... Reconocernos distantes,
como palmeras que solo pueden tocarse por las raíces
Esas raíces que quedaron en nuestros pechos exorcizados,
Aún cuando procuramos refrenar
los incandescentes deseos.
Mirarnos ahora, cuando éramos poesía exquisita, tu,
esa hoja blanca dispuesta a mis imágenes e imaginaciones,
a mis más santas inspiraciones.
Un lienzo que se prestaba a mi pincel
y a mis óleos satinados y llenos de viveza
y fuego y braza y llama y...
pluma delicada que descansa en tu piel,
en tu tersa piel de algodón.
Mirarnos ahora cuando el invierno impera,
cuando ya no quedan veranos extraviados en los bolsillos,
Cuando el azabache se perdió entre grises
y nuestras caras llenas de indoloras cicatrices,
son nuestros ahorros para el futuro.
Míranos ahora... Joder...!
Rayos...! Mirarnos ahora... Mierda...!
Adónde escondimos aquel fuego?
Por dónde se nos escapó la llama?
Fuimos tan descuidados, o tan inocentes para no darnos cuenta?
Para no avisar este presente?
Canallas...! Estúpidos egoístas...!
A la misma mierda...!
Allí enviamos todo lo puro y fértil
de este amor de niños.
Para qué "El conocimiento"
si éramos mejores en la ignorancia...
Para qué los frutos del mañana, de las cosas buenas o malas?
Para qué...? Las razones y el poder...?
Para qué el albedrío...?
Mirarnos ahora...
Carajo...!!
Mirarnos ahora...!!!
Y mis manos te buscan en el vacío,
y te siento arena que se escapa
y crece el miedo a la soledad
y la noche me amenaza con su frío
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