Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa

Miro tus ojos, que casi son un recuerdo,
por la lluvia fría que cae, sobre tu piel
y tu falda dormida a la mitad del cimiento.
tu mente nublada por lo que no pudo ser.
Y miro tu rostro labrado en tristezas,
por la niebla que viene a tapar tu ayer,
el dolor que se acerca a cobrar tu sentencia
en tu vida el llanto, sin luna y sin miel.
¿A dónde van esas calles de llantos repleta?
¿a dónde van los besos, de tus labios sin fe?
¿a dónde se ha ido el amor, su belleza?
¿qué daño te ha hecho, aquel hombre infiel?
Miro tus ojos sentados al borde del miedo
en las tardes de lluvia que te llevan a él,
de tonto pensando que el amor era juego
sin darse cuenta, que le toco fue perder.
Y miro la herida que muestran tus huesos
pareces ser fuerte, queriendo esconder
el dolor que se siente por la falta de besos,
en la duda el futuro, te provoca es correr.
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