Nat Guttlein
さん
Hoy me encuentro otro poco vacia.
Mirando a unos ojos que se igualan a los míos, tocando una piel que se parece a la mía,
deslizando mi mano sobre otra que acaricia la mía, sintiendo el calor de un par de lágrimas que siguen viéndose parecidas a las que ya conozco.
Veo en todo aquel manojo de curvas,
el dolor pérfido que se asemeja al mío.
Un hambre irracional de carcajadas vacías,
que se oyen como las mías.
Un rostro descascarado,
harapiento que se conduce por la habitación arrastrándose.
Un rostro que trepa por las paredes,
y se tumba a mirarme.
Un rostro que asemeja todos los paisajes tristes que conozco.
Todas las heridas que llevan sangrando dentro de mí y todos los puñales preferidos con rostro de amor.
Un rostro que me observa aún estático,
a través del espejo.
Mirando a unos ojos que se igualan a los míos, tocando una piel que se parece a la mía,
deslizando mi mano sobre otra que acaricia la mía, sintiendo el calor de un par de lágrimas que siguen viéndose parecidas a las que ya conozco.
Veo en todo aquel manojo de curvas,
el dolor pérfido que se asemeja al mío.
Un hambre irracional de carcajadas vacías,
que se oyen como las mías.
Un rostro descascarado,
harapiento que se conduce por la habitación arrastrándose.
Un rostro que trepa por las paredes,
y se tumba a mirarme.
Un rostro que asemeja todos los paisajes tristes que conozco.
Todas las heridas que llevan sangrando dentro de mí y todos los puñales preferidos con rostro de amor.
Un rostro que me observa aún estático,
a través del espejo.