ONICE
Poeta fiel al portal
Cuando muera, comenzaré a vivir.
Se dormirán conmigo mis penas.
Mi corazón descansará, sin sentir,
el dolor de mi vida, las dudas...
No tendré ya alma alguna, ni elixir
que saborear en esa penumbra;
en esa oscuridad, que me hará resurgir,
a una nueva vida, inerte, dejando atrás,
esta existencia dónde las alegrías
han sido, las sombras de mis tristezas.
Tal vez me arropen las hadas blancas.
Tal vez, me lleven las damas negras.
Pero sellaré mis penas en otra vida
y la sangre roja de mis venas,
ya no será como los rojos arrecifes.
¡Ni volverá en vano a derramarse!
Se transformará negra, oscura,
evaporandose ella, con mis cenizas.
Tal vez, me lleven las damas negras.
Pero sellaré mis penas en otra vida
y la sangre roja de mis venas,
ya no será como los rojos arrecifes.
¡Ni volverá en vano a derramarse!
Se transformará negra, oscura,
evaporandose ella, con mis cenizas.
Tal vez, cuando no exista, cuando muera,
me agasajará un nuevo mundo turquesa,
y mi espíritu, verá a través de sus ojos,
un nuevo concepto de vida celestial,
dónde prevalecerá, la paz eterna...
me agasajará un nuevo mundo turquesa,
y mi espíritu, verá a través de sus ojos,
un nuevo concepto de vida celestial,
dónde prevalecerá, la paz eterna...
O me llevaran las sombras oscuras,
a su inmenso abismo, dónde vagan las almas,
y se difuminan entre olores de muerte,
entre horror,, despiadada desdicha,
los cuerpos descarnados que arrebató
aquél que fue ángel y conquistó las tinieblas...
a su inmenso abismo, dónde vagan las almas,
y se difuminan entre olores de muerte,
entre horror,, despiadada desdicha,
los cuerpos descarnados que arrebató
aquél que fue ángel y conquistó las tinieblas...
Mis cenizas, en la brisa besaran,
mi azul querido mediterráneo
y sus corrientes, fieles vasallos,,
me sumergeran, en su profundo abismo.
Permaneceré siempre, como un bello coral,
arraigada a sus bellas entrañas...
Mi espíritu, mi alma, navegará
hacia ese espejo azul, que resplandece,
dónde mis recuerdos, serán presentes...
Con la luz de ese infinito, floreceré
y viviré al final otra vida,
dónde nunca más habrá... horror y muerte.
mi azul querido mediterráneo
y sus corrientes, fieles vasallos,,
me sumergeran, en su profundo abismo.
Permaneceré siempre, como un bello coral,
arraigada a sus bellas entrañas...
Mi espíritu, mi alma, navegará
hacia ese espejo azul, que resplandece,
dónde mis recuerdos, serán presentes...
Con la luz de ese infinito, floreceré
y viviré al final otra vida,
dónde nunca más habrá... horror y muerte.
O tal vez...
Mi espíritu, mi alma, besará
las puertas ocultas satánicas,
y la muerte, a recibirme vendrá...
Cruel, implacable me abrazará,
en sus sombras de desdicha inocua,
arrastrándome en ella, mi alma arderá,
en las mas silenciosas tinieblas.
Mi espíritu, mi alma, besará
las puertas ocultas satánicas,
y la muerte, a recibirme vendrá...
Cruel, implacable me abrazará,
en sus sombras de desdicha inocua,
arrastrándome en ella, mi alma arderá,
en las mas silenciosas tinieblas.
O tal vez me arropará en su oscuridad
y a mis pies esclavos adornará,
con su sutíl y dulce aroma de muerte.
Vida eterna, en la ausencia incrustará,
en mi espíritu, en mi alma vagabunda,
donde ella,, mi ánima jamás perderá,
la luz brillante que en la penumbra,
la muerte dejará... para seguir amándome.
y a mis pies esclavos adornará,
con su sutíl y dulce aroma de muerte.
Vida eterna, en la ausencia incrustará,
en mi espíritu, en mi alma vagabunda,
donde ella,, mi ánima jamás perderá,
la luz brillante que en la penumbra,
la muerte dejará... para seguir amándome.
Onice
Última edición:
:: Mil besos y abrazos, bella española.