mmandrille
Poeta recién llegado
A veces me encierro,
me asfixio y camino,
ahogado en mares de gente
que nunca ven,
sintiendo que el pasado vigila;
sabiendo que soy libre de tantos pecados,
de esa oscuridad que deje atrás.
Solo son ojos ciegos que juzgan,
titilan,
desde lo más profundo,
reviviendo bajo mi piel
emergen,
apuntan,
disparan,
y yo tras muros de miedo y culpa
que para seguir construí.
No siento nada,
no escucho sus lamentos,
sus huesos rotos, su dolor,
todo lo humano ya fue enterrado
en desiertos de gusanos,
moscas, muerte y desaparición;
no sentí nada,
mientras vendía lo malo en mí,
mientras vendía lo eficaz,
siguiendo a un dios metal
de cobre, oro y plata
al mejor postor,
al más intenso,
al que convidara más;
corrupto, impune,
soldado de cualquier hombre,
me manché las manos de sangre
sin preguntar
y brindé sonriente
por otra luna de tintes rojos,
brotes, alcoholes y lealtad.
El tiempo pasó,
me limpié los puños,
escapé a esas historias
y nunca quise mirar atrás,
pero es dificil cargar cruces
que nadie sabe que existen
sin demostrar cuento pesan,
sin compartir la carga,
sabiendo que jamás las vas a dejar atrás
pues al no sufrir por ellas,
queman adentro,
torturan,
incendian,
son huellas de un tiempo
que quisiera olvidar,
de acciones piratas,
de tumbas sin nombre,
ocultas a esas viudas que ignoran
y nunca mas podrá dejar de llorar...
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