salgomanzano
Poeta veterano en el portal
Ese ramo de flores, que ya me muero.
Aprisa, que la voz ya no me canta.
La sombra se me acerca a la garganta
y una y otra vez el frío es de acero.
Entre ese querer que tenía, y aún quiero,
aires de montes son, aires de planta,
que la espesura del bosque me levanta
en largo sentir de quejido entero.
No tiene el frescor la pradera herida
de rosales y juncos delicados.
No bebo la miel en jarrón vertida.
No amándose caminan enlazados
en boca de amor, en alma mordida,
los deseos que han sido destrozados.
(de "poemas de la soledad")
Aprisa, que la voz ya no me canta.
La sombra se me acerca a la garganta
y una y otra vez el frío es de acero.
Entre ese querer que tenía, y aún quiero,
aires de montes son, aires de planta,
que la espesura del bosque me levanta
en largo sentir de quejido entero.
No tiene el frescor la pradera herida
de rosales y juncos delicados.
No bebo la miel en jarrón vertida.
No amándose caminan enlazados
en boca de amor, en alma mordida,
los deseos que han sido destrozados.
(de "poemas de la soledad")
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