Álex Hernández
Poeta recién llegado
No sé cuándo nos convertimos en el recuerdo de las fotografías.
Y ya no sé si quiero mirar,
pero recuerdo bien aquel sofá de cuatro
cojines: me mirabas en silencio y preguntabas
algo que nunca supe responder con claridad.
En ese sofá pasamos la mayor parte del invierno,
hasta que llego el verano rompiendo las ventanas
y las camas.
Y tú me mirabas y me decías:
“no te buscaba ni quería quererte,
pero mis futuros piden a gritos que no te vayas.
Que mis trocitos de mí, encajan perfecto con los vacíos de ti”.
Y ahora,
que tus futuros han sabido sobrevivir a la ausencia,
son mis hoy, los que piden a gritos que no dejes de quererme,
y viceversa.
— Álex Hernández. Mis futuros y los tuyos. (Que mal nos queremos)
Y ya no sé si quiero mirar,
pero recuerdo bien aquel sofá de cuatro
cojines: me mirabas en silencio y preguntabas
algo que nunca supe responder con claridad.
En ese sofá pasamos la mayor parte del invierno,
hasta que llego el verano rompiendo las ventanas
y las camas.
Y tú me mirabas y me decías:
“no te buscaba ni quería quererte,
pero mis futuros piden a gritos que no te vayas.
Que mis trocitos de mí, encajan perfecto con los vacíos de ti”.
Y ahora,
que tus futuros han sabido sobrevivir a la ausencia,
son mis hoy, los que piden a gritos que no dejes de quererme,
y viceversa.
— Álex Hernández. Mis futuros y los tuyos. (Que mal nos queremos)