BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis manos solas van dejando
tristezas, muebles abandonados,
solitarias ciudadelas, recientes
testimonios de sangre hervida
en la cocción lenta de la aurora.
Mis manos sólo aprenden, sus
propios designios, tiranías infantiles,
anarquías reticentes, amalgamas
metálicas o sueños devorados por gigantes
arácnidos.
Libros malditos como escuelas bendecidas,
mis ojos arrancan de su inmovilidad el cielo
de somnolencia que las invade.
Sólo rellenando el cemento
persigo mi sombra acorazada.
©
tristezas, muebles abandonados,
solitarias ciudadelas, recientes
testimonios de sangre hervida
en la cocción lenta de la aurora.
Mis manos sólo aprenden, sus
propios designios, tiranías infantiles,
anarquías reticentes, amalgamas
metálicas o sueños devorados por gigantes
arácnidos.
Libros malditos como escuelas bendecidas,
mis ojos arrancan de su inmovilidad el cielo
de somnolencia que las invade.
Sólo rellenando el cemento
persigo mi sombra acorazada.
©