Mis musas muertas.

AarónGB

Poeta recién llegado

Tengo quinientos años despierto
y mi corazón sigue dormido,
a veces me levanto sintiendo
que algo en mi ha fenecido.
No distingo entre mis latidos
y el tic tac del reloj,
que cargo en mi bolsillo;
son mil y un quimeras,
que atrapan mis sentidos.
y en el espejo me veo,
preso de una realidad
que no comprendo.
Una explosión en mi pecho
deja abierta la herida,
mi sangre huele a nostalgia,
me sabe a melancolía, a soledad.
Mi sangre es hoy de todas
aquellas que son eternas
y no descansan en paz.

Aarón García
 
Tengo quinientos años despierto
y mi corazón sigue dormido,
a veces me levanto sintiendo
que algo en mi ha fenecido.
No distingo entre mis latidos
y el tic tac del reloj,
que cargo en mi bolsillo;
son mil y un quimeras,
que atrapan mis sentidos.
y en el espejo me veo,
preso de una realidad
que no comprendo.
Una explosión en mi pecho
deja abierta la herida,
mi sangre huele a nostalgia,
me sabe a melancolía, a soledad.
Mi sangre es hoy de todas
aquellas que son eternas
y no descansan en paz.

Aarón García

Duro en todo su sentir
en eterna y doliente soledad
aun cuando la vida sigue
no se registran signos vitales
cala profundo tu excelente poema
con todo respeto,

ligiA
 
Es difícil reconocerlo, pero está bien olfatearlo.
Y saber a qué huele.
Es la ignorancia, que nos atañe, por ser criaturas del Señor, que pululan por su viña.
Cuanto más sabemos de alguna materia en concreto, más no asombramos por lo mucho que nos queda por conocer.


Porque surgen nuevos interrogantes.


Así, cada científico está anonadado, ante la cantidad de información que se le viene encima, y a la que podría tener acceso, si tuviera más tiempo ( siglos ) para investigar.
 

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