Princesa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Basándose en las primeras tres estrofas del carillón francés y en el pareado final del soneto inglés, el poeta Luis Estoico propone el SONETO CRUZADO.
Con respecto al carillón, éste es un poema que sustentándose en la estructura de un soneto regular crea un tercer cuarteto que se inserta entre los dos de origen:
ABBA← 2ª estrofa →ABBA
ABAB← 2ª estrofa →ABAB
ABAB← 2ª estrofa →ABAB
Esta segunda estrofa comparte rimas con la primera y tercera, pero respetando la siguiente disposición:
Si el soneto tiene rimas abrazadas, el del medio las tendrá cruzadas.
Si el soneto tiene rimas cruzadas, el del medio las tendrá abrazadas.
Si el soneto tiene rimas abrazadas, el del medio las tendrá cruzadas.
Si el soneto tiene rimas cruzadas, el del medio las tendrá abrazadas.
Ahora, al correrse el segundo cuarteto de origen, éste modifica sus rimas al pasar a ocupar el tercer puesto, las que de A y B pasan a ser C y D.
He aquí las cuatro fórmulas posibles:
ABBA→ BCBC←CDDC
ABBA→ CACA←DCCD
ABAB→ BCCB←CDCD
ABAB→ CAAC←DCDC
ABBA→ CACA←DCCD
ABAB→ BCCB←CDCD
ABAB→ CAAC←DCDC
Por último, a estas fórmulas se les añade el pareado final (EE)quedando conformado así el soneto cruzado.
Mis ojos
Mis ojos son los cierres más sumisos,
que os miran con ternura perdurable
tenéis señor, hidalgo tan amable
para mirarme todos los permisos.
Vuestros dichos os vuelven agradable,
sois dulzura y bondad, un gran tesoro,
el dueño de virtud invalorable,
el caballero andante que yo adoro.
Mis ojos os verán libres de lloro
y alegre viviré para los vuestros,
muy dulcemente a mí vendrán los estros
y os cantaré al oído, en grato coro.
El paraíso eterno nos espera,
será por siempre dulce primavera.
Fabiana Piceda
Mis ojos son los cierres más sumisos,
que os miran con ternura perdurable
tenéis señor, hidalgo tan amable
para mirarme todos los permisos.
Vuestros dichos os vuelven agradable,
sois dulzura y bondad, un gran tesoro,
el dueño de virtud invalorable,
el caballero andante que yo adoro.
Mis ojos os verán libres de lloro
y alegre viviré para los vuestros,
muy dulcemente a mí vendrán los estros
y os cantaré al oído, en grato coro.
El paraíso eterno nos espera,
será por siempre dulce primavera.
Fabiana Piceda
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