Mis palabras llovieron sobre ti acariciándote
Me he dispuesto a: abrir todas las cerraduras,
seré llave estoica de tramados ardientes;
sobreviviente a los de síndromes del alma,
dueño de la calma, enemigo de la nieve.
Emergente cariño adorado, codiciado
Has hecho de mis noches un ideal amado,
perfumando momentos azules ensoñados.
Velaré para que los dragones no amenacen,
ni entorpezcan la ruta de tu corazón abierto
Has concedido dulzura liberada de sombras,
tendiendo redes, regalando suaves caricias.
Te invito a plantar un rico naranjo jugoso,
que endulzará tus ansiedades y fulgores
Perfil y mar esos besos, algodón de azúcar.
Ramiro Deladanza
Nota: el título de mi poema es un verso del poema 14 de Pablo Neruda
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