Mis poemas, mi sombra.

Dario Caccha Grimaldo

Poeta fiel al portal
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Mathius era un hombre joven pero solitario y triste;trabaja todo el día, aún así no tenía mucho dinero, en sus ratos libres gustaba de hacer poesía y escritos, dehecho era aficionado a hacerlos.
Un día como cualquiera, salió del trabajo y tomó el tren de las 10 rumbo hacia su aposento. Mirando la ventana del tren, pensaba en esas cosas que siempre daban vuelta en su cabeza, esos pensamientos eran cosa de todos los días, pero fue raro, ese día sintió un poco de melancolía y no pudo evitar derramar una lágrima que disimulado trato de secar.
Suspiró y sólo atinó a sonreír tan disimulado como el sólo sabía, el tren ya había llegado a su destino, bajó lentamente y se dirigió hacia su casa con la miradagacha, pensando...
Abrió la puerta y trató de encender la luz, pero nada, entonces se acordó que no había pagado el recibo del mes, volvió a sonreír con ironía. Buscó una vela guardada en el cajón de la mesa y la encendió, pudo ver todas esas hojas de papel sobre su mesa, en donde todas las noches dejaba escritos tras escritos, estaban desordenadas. Dejó la vela a un lado, agarró su pluma, se sentó y comenzó a escribir.
Sonrió nuevamente, fue una sonrisa triste ¿qué puede ser esta vez...? se preguntó ¿hablaré de lo mismo? ya sé… Y dejó volar su imaginación.
Ya estaba por la mitad del escrito cuando el sueño comenzó a ganarle, pero esa noche tenía tanta inspiración que siguió escribiendo y escribió, escribió una y otra ves, no pudo más y se recostó a un lado de la mesa y cerró los ojos. Todo se quedó en silencio, todo tan oscuro alrededor, todo tan incierto.
"Mathius… Mathius, una voz le decía, pero el seguía profundamente dormido. "Mathius… Mathius", esta ves la voz se oyó más fuerte y el comenzó a sentirla, estaba a punto de despertar cuando un grito fuerte lo hizo abrir los ojos bruscamente y cayó al suelo.
¿Pero qué...? Se dijo… ¡ahhh!… gritó, ¿Qué es ésto...?Miró y habían muchas hojas de papel volando a su alrededor, entonces, éstas comenzaron a dirigirse con fuerza hasta donde estaba, lo golpeaban una a una.
¡Auch¡ entre golpes y empujones, no sabía lo que pasaba, entonces una voz se oyó:
"Mathius… ¿Por qué me has hecho ésto?, ¿por qué me has matado en vida...?" "Mathius ¿Por qué? ¿Por qué me has abandonado? ¿me has echado al olvido...?
Dios mío… ¿Qué está pasando?... Se dijo… Mientras las hojas, sólo seguían flotando.
"Mathius, responde ¿Por qué...?" Él no sabía quédecir… ¿Quién eres?... ¿Qué quieres de mí? exclamó.
"¿Quién soy...?" Acaso no me reconoces, soy yo, tu otro yo, el que vive entre letras negras, el que dejas impregnado cada noche en hojas de papel, el que vive en un mundo de dolor y sufrimiento, porque eso es de lo único que escribes.
¿Dime por qué...? ¿Qué he sido para tí?... ¿Acaso sólo soy una herramienta que utilizas para ahogar tus penas?... Me escribes, dejas una parte de tí y luego me tiras, me dejas a un lado y te vas.
Mathuis asombrado respondió: ¿Que dices?... Yo nunca abandonaría a nadie, nunca lo he hecho, esa no es mi manera de ser ¿ por qué dices esas cosas?
Mentiroso… Cómo te atreves a mentir, este dolor que siento ya no lo soporto más, si tú desapareces mi dolor acabará, Mathuis ha llegado la hora de tu fin…. La voz dejó de oírse y todas las hojas se reunieron en el centro de aquel cuarto y comenzaron a formar una figura.
¿Qué es eso...? se dijo mathius para sí, no puede ser, ese de ahí, soy yo… ¿Por qué?
Aquella figura se acercó hasta donde estaba a él y comenzó a ahorcarlo, Mathius desesperado comenzó a patalear, intentó gritar pero no pudo, le faltaba la respiración, estaba a punto de perder la conciencia cuando de pronto esa imagen borrosa de lo ocurrido se desvaneció, abrió los ojos y estaba sentado, vio su mesa con las hojas desordenadas, la vela estaba a punto de consumirse.
Vaya… ha sido un sueño, se dijo respirando fuerte, miró fijamente ese montón de hojas y las reunió, las guardó en una caja… Y se dijo: así sean unas hojas, no voy a abandonarlas, las tendré y cuando quiera recordar, volveré a ellas, porque ellas son mi única compañía.
 
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no me dejo darte reputación pero la tienes mi amigo conmigo
 
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Mathius era un hombre joven, pero solitario y triste, trabaja todo el día, aun así no tenia mucho dinero, pero en sus ratos libres gustaba de hacer poesía y escritos, de echo era aficionado a hacerlos.
Un día como cualquiera, salió del trabajo, y tomo el tren de las 10. ya rumbo hacia su aposento, mirando la ventana del tren, pensaba en esas cosas que siempre daban vuelta en su cabeza, esos pensamientos eran cosa de todos los días, pero fue raro, ese día sintió un poco de melancolía y no pudo evitar derramar una lagrima, que disimulado trato de secar.
Suspiró y solo atinó a sonreír tan disimulado como el sólo sabia, el tren ya había llegado a su destino, bajo lentamente y se dirigió hacia su casa, con la mirada agachada al suelo, pensando.
Abrió la puerta y trato de encender la luz, pero nada, entonces se acordó que no había pagado el recibo del mes, volvió a sonreír con ironía. Busco una vela guardada en el cajón de la mesa y la prendió, pudo ver todas esas hojas de papel sobre su mesa donde todas las noches dejaba escritos tras escritos, estaban desordenadas. Dejo la vela aun lado, agarro su pluma, se sentó y comenzó a escribir.
Sonrió nuevamente, fue una sonrisa triste, ¿que puede ser esta vez?... Se pregunto, ¿hablare de lo mismo?, ya sé… Y dejo volar su imaginación.
Ya estaba por la mitad del escrito cuando el sueño comenzó a ganarle, pero esa noche tenía tanta inspiración, que siguió escribiendo, y escribió, escribió una y otra ves, no pudo más y se recostó a un lado de la mesa y cerro los ojos. Todo se quedo en silencio, todo tan oscuro alrededor, todo tan incierto.
Mathius… Mathius, una voz le decía, pero el seguía profundamente dormido, Mathius… Mathius, esta ves la voz se oyó mas fuerte, y el comenzó a sentirla, estaba a punto de despertar cuando de un grito fuerte lo hizo abrir los ojos bruscamente y cayó al suelo.
¿Pero que?... Se dijo… ¡ ahhh¡… grito, ¿Qué es esto?... Miró y habían mil hojas de papel volando a su alrededor, entonces estas comenzaron a dirigirse con fuerza hasta donde estaba, lo golpeaban una a una.
¡auch¡, entre golpes y empujones, no sabia lo que pasaba, entonces una voz se oyó:
Mathius… ¿Porque me has hecho esto?, ¿por qué me has matado en vida?… Mathius ¿Por qué?, ¿Por qué me has abandonado?, ¿me has echado al olvido?.
Dios mio… ¿Qué esta pasando?... Se dijo… Mientras las hojas solo seguían flotando.
Mathius, responde ¿Por qué?... Él no sabia que decir… ¿Quién eres?... ¿Qué quieres de mi?, exclamó.
¿Quién soy?... Acaso no me reconoces, soy yo, tu otro yo, el que vive entre letras negras, el que dejas impregnado cada noche en hojas de papel, el que vive en un mundo de dolor y sufrimiento, porque eso es de lo único que escribes.
¿Dime porque?... ¿Qué he sido para tí?... ¿Acaso solo soy una herramienta que utilizas para ahogar tus penas?... Me escribes, dejas una parte de tí, y luego me tiras, me dejas a un lado y te vas.
Mathuis asombrado respondió, ¿que dices?... Yo nunca abandonaría a nadie, nunca lo he hecho, esa no es mi manera de ser,¿ porque dices esas cosas?.
Mentiroso… Como te atreves a mentir, este dolor que siento ya no lo soporto mas, si tu desapareces, mi dolor acabara, Mathuis ha llegado la hora de tu fin…. La voz dejo de oírse y todas las hojas se reunieron en el centro de aquel cuarto y comenzaron a formar una figura.
¿Que es eso?... se dijo mathius entre si, no puede ser, ese de ahí, soy yo… ¿Por qué?.
Aquella figura se acercó hasta donde estaba a él y comenzó a ahorcarlo, mathius desesperado comenzó a patalear, intento gritar pero no pudo, le faltaba la respiración, estaba a punto de perder la conciencia… cuando de pronto esa imagen borrosa de lo ocurrido se desvaneció, abrió los ojos y estaba sentado, vio su mesa con las hojas desordenadas, la vela estaba a punto de consumirse.
Vaya… ha sido un sueño, se dijo respirando fuerte, miro fijamente ese montón de hojas y las reunió, las guardo en una caja… Y se dijo: así sean unas hojas, no voy a abandonarlas, las tendré, y cuando quiera recordar, volveré a ellas, porque ellas son mi única compañía.




UNA buena prosa amigo, llena de sentimientos e imaginación, creo que nadie debiera abandonar a sus hojas pues ellas son motivo de encuentro de tu otro yo siempre...
cariños y felicitaciones...
un abrazote para ti.
pincoya
 
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Mathius era un hombre joven, pero solitario y triste, trabaja todo el día, aun así no tenia mucho dinero, pero en sus ratos libres gustaba de hacer poesía y escritos, de echo era aficionado a hacerlos.
Un día como cualquiera, salió del trabajo, y tomo el tren de las 10. ya rumbo hacia su aposento, mirando la ventana del tren, pensaba en esas cosas que siempre daban vuelta en su cabeza, esos pensamientos eran cosa de todos los días, pero fue raro, ese día sintió un poco de melancolía y no pudo evitar derramar una lagrima, que disimulado trato de secar.
Suspiró y solo atinó a sonreír tan disimulado como el sólo sabia, el tren ya había llegado a su destino, bajo lentamente y se dirigió hacia su casa, con la mirada agachada al suelo, pensando.
Abrió la puerta y trato de encender la luz, pero nada, entonces se acordó que no había pagado el recibo del mes, volvió a sonreír con ironía. Busco una vela guardada en el cajón de la mesa y la prendió, pudo ver todas esas hojas de papel sobre su mesa donde todas las noches dejaba escritos tras escritos, estaban desordenadas. Dejo la vela aun lado, agarro su pluma, se sentó y comenzó a escribir.
Sonrió nuevamente, fue una sonrisa triste, ¿que puede ser esta vez?... Se pregunto, ¿hablare de lo mismo?, ya sé… Y dejo volar su imaginación.
Ya estaba por la mitad del escrito cuando el sueño comenzó a ganarle, pero esa noche tenía tanta inspiración, que siguió escribiendo, y escribió, escribió una y otra ves, no pudo más y se recostó a un lado de la mesa y cerro los ojos. Todo se quedo en silencio, todo tan oscuro alrededor, todo tan incierto.
Mathius… Mathius, una voz le decía, pero el seguía profundamente dormido, Mathius… Mathius, esta ves la voz se oyó mas fuerte, y el comenzó a sentirla, estaba a punto de despertar cuando de un grito fuerte lo hizo abrir los ojos bruscamente y cayó al suelo.
¿Pero que?... Se dijo… ¡ ahhh¡… grito, ¿Qué es esto?... Miró y habían mil hojas de papel volando a su alrededor, entonces estas comenzaron a dirigirse con fuerza hasta donde estaba, lo golpeaban una a una.
¡auch¡, entre golpes y empujones, no sabia lo que pasaba, entonces una voz se oyó:
Mathius… ¿Porque me has hecho esto?, ¿por qué me has matado en vida?… Mathius ¿Por qué?, ¿Por qué me has abandonado?, ¿me has echado al olvido?.
Dios mio… ¿Qué esta pasando?... Se dijo… Mientras las hojas solo seguían flotando.
Mathius, responde ¿Por qué?... Él no sabia que decir… ¿Quién eres?... ¿Qué quieres de mi?, exclamó.
¿Quién soy?... Acaso no me reconoces, soy yo, tu otro yo, el que vive entre letras negras, el que dejas impregnado cada noche en hojas de papel, el que vive en un mundo de dolor y sufrimiento, porque eso es de lo único que escribes.
¿Dime porque?... ¿Qué he sido para tí?... ¿Acaso solo soy una herramienta que utilizas para ahogar tus penas?... Me escribes, dejas una parte de tí, y luego me tiras, me dejas a un lado y te vas.
Mathuis asombrado respondió, ¿que dices?... Yo nunca abandonaría a nadie, nunca lo he hecho, esa no es mi manera de ser,¿ porque dices esas cosas?.
Mentiroso… Como te atreves a mentir, este dolor que siento ya no lo soporto mas, si tu desapareces, mi dolor acabara, Mathuis ha llegado la hora de tu fin…. La voz dejo de oírse y todas las hojas se reunieron en el centro de aquel cuarto y comenzaron a formar una figura.
¿Que es eso?... se dijo mathius entre si, no puede ser, ese de ahí, soy yo… ¿Por qué?.
Aquella figura se acercó hasta donde estaba a él y comenzó a ahorcarlo, mathius desesperado comenzó a patalear, intento gritar pero no pudo, le faltaba la respiración, estaba a punto de perder la conciencia… cuando de pronto esa imagen borrosa de lo ocurrido se desvaneció, abrió los ojos y estaba sentado, vio su mesa con las hojas desordenadas, la vela estaba a punto de consumirse.
Vaya… ha sido un sueño, se dijo respirando fuerte, miro fijamente ese montón de hojas y las reunió, las guardo en una caja… Y se dijo: así sean unas hojas, no voy a abandonarlas, las tendré, y cuando quiera recordar, volveré a ellas, porque ellas son mi única compañía.

Interesante relato, esas hojas revueltas me recordaron las mías, algunas a medio escribir y otras sin postear.
Gracias por compartir tu primera prosa.
Cariños y un gran muacs.:)
 
Vaya este esta prosa verdaderamente me gusto! Hay demasiada como diria yo, 'emocion' entiendase por sentimiento. Es curioso el relato puesto que de cierta manera es como creo todo poeta maldito se siente, claro si en verdad es poeta. Yo te escribiré "Que genial!, que hermoso! Que esfuerzo" puesto que pienso no es el objeto del dramaturgo dar comentarios superficiales, sino analizarlos y reflexionarlos; de eso se trata incitarnos a....

Gracias por ver mis escritos y en el de "Videncias" te diré...Mi poesia no es hobbie, ni distraccion, es mi pura u unicamente escencia asi que si te sirve de algo asimilala y creela.

Encarando a "Mis poemas, mi sombra" puedo alegar que has crecido con respecto a los demas escritos y eso me agrada, que va! Realce como Rimbaud!
 
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Mathius era un hombre joven, pero solitario y triste, trabaja todo el día, aun así no tenia mucho dinero, pero en sus ratos libres gustaba de hacer poesía y escritos, de echo era aficionado a hacerlos.
Un día como cualquiera, salió del trabajo, y tomo el tren de las 10. ya rumbo hacia su aposento, mirando la ventana del tren, pensaba en esas cosas que siempre daban vuelta en su cabeza, esos pensamientos eran cosa de todos los días, pero fue raro, ese día sintió un poco de melancolía y no pudo evitar derramar una lagrima, que disimulado trato de secar.
Suspiró y solo atinó a sonreír tan disimulado como el sólo sabia, el tren ya había llegado a su destino, bajo lentamente y se dirigió hacia su casa, con la mirada agachada al suelo, pensando.
Abrió la puerta y trato de encender la luz, pero nada, entonces se acordó que no había pagado el recibo del mes, volvió a sonreír con ironía. Busco una vela guardada en el cajón de la mesa y la prendió, pudo ver todas esas hojas de papel sobre su mesa donde todas las noches dejaba escritos tras escritos, estaban desordenadas. Dejo la vela aun lado, agarro su pluma, se sentó y comenzó a escribir.
Sonrió nuevamente, fue una sonrisa triste, ¿que puede ser esta vez?... Se pregunto, ¿hablare de lo mismo?, ya sé… Y dejo volar su imaginación.
Ya estaba por la mitad del escrito cuando el sueño comenzó a ganarle, pero esa noche tenía tanta inspiración, que siguió escribiendo, y escribió, escribió una y otra ves, no pudo más y se recostó a un lado de la mesa y cerro los ojos. Todo se quedo en silencio, todo tan oscuro alrededor, todo tan incierto.
Mathius… Mathius, una voz le decía, pero el seguía profundamente dormido, Mathius… Mathius, esta ves la voz se oyó mas fuerte, y el comenzó a sentirla, estaba a punto de despertar cuando de un grito fuerte lo hizo abrir los ojos bruscamente y cayó al suelo.
¿Pero que?... Se dijo… ¡ ahhh¡… grito, ¿Qué es esto?... Miró y habían mil hojas de papel volando a su alrededor, entonces estas comenzaron a dirigirse con fuerza hasta donde estaba, lo golpeaban una a una.
¡auch¡, entre golpes y empujones, no sabia lo que pasaba, entonces una voz se oyó:
Mathius… ¿Porque me has hecho esto?, ¿por qué me has matado en vida?… Mathius ¿Por qué?, ¿Por qué me has abandonado?, ¿me has echado al olvido?.
Dios mio… ¿Qué esta pasando?... Se dijo… Mientras las hojas solo seguían flotando.
Mathius, responde ¿Por qué?... Él no sabia que decir… ¿Quién eres?... ¿Qué quieres de mi?, exclamó.
¿Quién soy?... Acaso no me reconoces, soy yo, tu otro yo, el que vive entre letras negras, el que dejas impregnado cada noche en hojas de papel, el que vive en un mundo de dolor y sufrimiento, porque eso es de lo único que escribes.
¿Dime porque?... ¿Qué he sido para tí?... ¿Acaso solo soy una herramienta que utilizas para ahogar tus penas?... Me escribes, dejas una parte de tí, y luego me tiras, me dejas a un lado y te vas.
Mathuis asombrado respondió, ¿que dices?... Yo nunca abandonaría a nadie, nunca lo he hecho, esa no es mi manera de ser,¿ porque dices esas cosas?.
Mentiroso… Como te atreves a mentir, este dolor que siento ya no lo soporto mas, si tu desapareces, mi dolor acabara, Mathuis ha llegado la hora de tu fin…. La voz dejo de oírse y todas las hojas se reunieron en el centro de aquel cuarto y comenzaron a formar una figura.
¿Que es eso?... se dijo mathius entre si, no puede ser, ese de ahí, soy yo… ¿Por qué?.
Aquella figura se acercó hasta donde estaba a él y comenzó a ahorcarlo, mathius desesperado comenzó a patalear, intento gritar pero no pudo, le faltaba la respiración, estaba a punto de perder la conciencia… cuando de pronto esa imagen borrosa de lo ocurrido se desvaneció, abrió los ojos y estaba sentado, vio su mesa con las hojas desordenadas, la vela estaba a punto de consumirse.
Vaya… ha sido un sueño, se dijo respirando fuerte, miro fijamente ese montón de hojas y las reunió, las guardo en una caja… Y se dijo: así sean unas hojas, no voy a abandonarlas, las tendré, y cuando quiera recordar, volveré a ellas, porque ellas son mi única compañía.



Muy buena esta prosa ,me gusto mucho,es muy original,un sueño muy creíble,es un gusto pasar,un beso y mia felicitaciones,Sandra
 
Muy buena idea, original a mi entender, aunque una situación muy típica de los escritores. Un gran abrazo y miles de besos.
 
Me ha sorprendido tu relato mi estimado Dario, sobre todo por el giro fantástico que le has dado a la trama. Enhorabuena, amigo. Ya está bien de escribir lacrimógenos poemas sobre amores imposibles. Los fantasmas surgidos de los terribles sueños de la mente también existen. Un abrazo, amigo, estrellas y reputación por tu relato.
 

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