Mis queridos muertos: IV. Doña Rosario

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Era menester descalzarse de las huellas
para encontrar la estela del al fin regreso.
Ya en la frontera del horizonte
reconocen la cauda de tu vuelo
y los cirros de tu bajel sonriente
que trajinó lo que de corazón tienen las sombras.

¿De qué hablará ahora tu embebida tarde
que era el jardín predilecto de azafranes y amapolas?
De amores eternos, sin duda alguna,
porque aún hay un siempre que no se acaba nunca.

Alguna vez el poniente encontrará las bocas
de los que te escuchamos,
y tu mejor poema de soledad floreciente
nos estará esperando
con suficiente luna en la oscuridad más llena
para pasar la noche de nuestra infinita ausencia.

Cuando no llegue la mañana,
no habrá preguntas para lo que no es respuesta,
sino silencio;
pero será silencio porque fue palabra.

10 de septiembre de 2013
 
Era menester descalzarse de las huellas
para encontrar la estela del al fin regreso.
Ya en la frontera del horizonte
reconocen la cauda de tu vuelo
y los cirros de tu bajel sonriente
que trajinó lo que de corazón tienen las sombras.

¿De qué hablará ahora tu embebida tarde
que era el jardín predilecto de azafranes y amapolas?
De amores eternos, sin duda alguna,
porque aún hay un siempre que no se acaba nunca.

Alguna vez el poniente encontrará las bocas
de los que te escuchamos,
y tu mejor poema de soledad floreciente
nos estará esperando
con suficiente luna en la oscuridad más llena
para pasar la noche de nuestra infinita ausencia.

Cuando no llegue la mañana,
no habrá preguntas para lo que no es respuesta,
sino silencio;
pero será silencio porque fue palabra.

10 de septiembre de 2013


Otra hermosa dedicatoria, Martín. Las personas queridas y extrañadas, puestas así, en esa especie de limbo al cuál sólo se accede a través de la poesía, felicitaciones y un abrazo.
 
A pesar de la tristeza, del desazón y el dolor que nos traen las ausencias, tus letras hoy son caricia para el corazón, luz para los que partieron...Invisible para nuestros ojos, pero no para nuestra alma.
un saludo.
 

Era menester descalzarse de las huellas
para encontrar la estela del al fin regreso.
Ya en la frontera del horizonte
reconocen la cauda de tu vuelo
y los cirros de tu bajel sonriente
que trajinó lo que de corazón tienen las sombras.

¿De qué hablará ahora tu embebida tarde
que era el jardín predilecto de azafranes y amapolas?
De amores eternos, sin duda alguna,
porque aún hay un siempre que no se acaba nunca.

Alguna vez el poniente encontrará las bocas
de los que te escuchamos,
y tu mejor poema de soledad floreciente
nos estará esperando
con suficiente luna en la oscuridad más llena
para pasar la noche de nuestra infinita ausencia.

Cuando no llegue la mañana,
no habrá preguntas para lo que no es respuesta,
sino silencio;
pero será silencio porque fue palabra.

10 de septiembre de 2013

Qué hermoso escrito mi Querido AmigoP y Poeta @Martín Vera , me estaba costando un poco comentarlo. Sin duda estás recordando a nuestra Apreciada Poeta del Verso Suelto, Doña Charito yo solo vi el nombre y la recordé a ella, su gentileza, su don, su arte, su letra verde, incansable, siempre llena de vida. El tiempo no pasa si no olvidas. Y ella siempre estará viva en sus versos. Muchas Gracias por este homenaje, por tu letra generosa, acertada y por compartir tu Arte del Alma (esa cosa que no sabes ni que es porque la tienes encriptada). Tribucita mía anegro unas líneas por resaltar algo, sin embargo, completo el escrito, es magnífico. Por favor acepta mi saludo afectuoso, mi atenta Admiración y mis infaltables mejores deseos sinfín
 
Era menester descalzarse de las huellas
para encontrar la estela del al fin regreso.
Ya en la frontera del horizonte
reconocen la cauda de tu vuelo
y los cirros de tu bajel sonriente
que trajinó lo que de corazón tienen las sombras.

¿De qué hablará ahora tu embebida tarde
que era el jardín predilecto de azafranes y amapolas?
De amores eternos, sin duda alguna,
porque aún hay un siempre que no se acaba nunca.

Alguna vez el poniente encontrará las bocas
de los que te escuchamos,
y tu mejor poema de soledad floreciente
nos estará esperando
con suficiente luna en la oscuridad más llena
para pasar la noche de nuestra infinita ausencia.

Cuando no llegue la mañana,
no habrá preguntas para lo que no es respuesta,
sino silencio;
pero será silencio porque fue palabra.

10 de septiembre de 2013
Excelente, Martín, buen poema. Un gusto pasar a leerte.
Saludo cordial y abrazo.
Azalea.
 

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